Mayo 20, 2019
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Daniel Capítulo 9

1  
En el a√Īo primero de Dar√≠o hijo de Asuero, de la simiente de los medos, el cual fue puesto por rey sobre el reino de los caldeos;
2  
En el a√Īo primero de su reinado, yo Daniel mir√© atentamente en los libros el n√ļmero de los a√Īos, del cual habl√≥ el SE√ĎOR al profeta Jerem√≠as, que hab√≠a de concluir la asolaci√≥n de Jerusal√©n en setenta a√Īos.
3  
Y volv√≠ mi rostro al Se√Īor Dios, busc√°ndole en oraci√≥n y ruego, en ayuno, y cilicio, y ceniza.
4  
Y or√© al SE√ĎOR mi Dios, y confes√©, y dije: Ahora Se√Īor, Dios grande, digno de ser temido, que guardas el pacto y la misericordia con los que te aman y guardan tus mandamientos;
5  
hemos pecado, hemos hecho iniquidad, hemos obrado impíamente, y hemos sido rebeldes, y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus juicios.
6  
No hemos obedecido a tus siervos los profetas, que en tu nombre hablaron a nuestros reyes, y a nuestros príncipes, a nuestros padres, y a todo el pueblo de la tierra.
7  
Tuya es, Se√Īor, la justicia, y nuestra la confusi√≥n de rostro, como el d√≠a de hoy es a todo hombre de Jud√°, y a los moradores de Jerusal√©n, y a todo Israel, a los de cerca y a los de lejos, en todas las tierras adonde los has echado a causa de su rebeli√≥n con que contra ti se rebelaron.
8  
Oh SE√ĎOR, nuestra es la confusi√≥n de rostro, de nuestros reyes, de nuestros pr√≠ncipes, y de nuestros padres; porque contra ti pecamos.
9  
Del SE√ĎOR nuestro Dios es el tener misericordia, y el perdonar, aunque contra √©l nos hemos rebelado;
10  
y no obedecimos a la voz del SE√ĎOR nuestro Dios, para andar por sus leyes, las cuales puso √©l delante de nosotros por mano de sus siervos los profetas.
11  
Y todo Israel traspasó tu ley apartándose por no oír tu voz; por lo cual ha caído sobre nosotros la maldición, y el juramento que está escrito en la ley de Moisés, siervo de Dios; porque contra él pecamos.
12  
Y él afirmó su palabra que habló sobre nosotros, y sobre nuestros jueces que nos gobernaron, trayendo sobre nosotros tan grande mal; que nunca fue hecho debajo del cielo como el que fue hecho en Jerusalén.
13  
Seg√ļn est√° escrito en la ley de Mois√©s, todo este mal vino sobre nosotros; y nunca rogamos a la faz del SE√ĎOR nuestro Dios, para convertirnos de nuestras maldades, y entender tu Verdad.
14  
Y se apresur√≥ el SE√ĎOR sobre el castigo, y lo trajo sobre nosotros; porque justo es el SE√ĎOR nuestro Dios en todas sus obras que hizo, porque no obedecimos a su voz.
15  
Ahora pues, Se√Īor Dios nuestro, que sacaste tu pueblo de la tierra de Egipto con mano poderosa, y ganaste para ti Nombre clar√≠simo, como hasta hoy parece; hemos pecado, imp√≠amente hemos hecho.
16  
Oh Se√Īor, seg√ļn todas tus justicias, ap√°rtese ahora tu ira y tu furor de sobre tu ciudad Jerusal√©n, tu santo monte; porque a causa de nuestros pecados, y por la maldad de nuestros padres, Jerusal√©n y todo tu pueblo es dado en verg√ľenza a todos nuestros alrededores.
17  
Ahora pues, Dios nuestro, oye la oraci√≥n de tu siervo, y sus ruegos, y haz que tu rostro resplandezca sobre tu santuario asolado, por el Se√Īor.
18  
Inclina, oh Dios mío, tu oído, y oye; abre tus ojos, y mira nuestros asolamientos, y la ciudad sobre la cual es llamado tu Nombre; porque no derramamos nuestros ruegos ante tu presencia confiados en nuestras justicias, sino en tus muchas misericordias.
19  
Oye, Se√Īor. Perdona Se√Īor. Est√° atento, Se√Īor, y haz; no pongas dilaci√≥n, por ti mismo, Dios m√≠o; porque tu Nombre es llamado sobre tu ciudad y sobre tu pueblo.
20  
A√ļn estaba hablando, y orando, y confesando mi pecado y el pecado de mi pueblo Israel, y derramaba mi ruego delante del SE√ĎOR mi Dios por el monte santo de mi Dios;
21  
a√ļn estaba hablando en oraci√≥n, y aquel var√≥n Gabriel, al cual hab√≠a visto en visi√≥n al principio, volando con vuelo, me toc√≥ como a la hora del sacrificio de la tarde.
22  
Y me hizo entender, y habló conmigo, y dijo: Daniel, ahora he salido para hacerte entender la declaración.
23  
Al principio de tus ruegos sali√≥ la palabra, y yo he venido para ense√Ī√°rtela, porque t√ļ eres var√≥n de deseos. Entiende, pues, la palabra, y entiende la visi√≥n.
24  
Setenta semanas están determinadas ( Heb. cortadas ) sobre tu pueblo y sobre tu Santa Ciudad, para acabar la prevaricación, y concluir el pecado, y expiar la iniquidad; y para traer la justicia de los siglos, y sellar la visión y la profecía, y ungir la Santidad de Santidades.
25  
Sepas, pues, y entiendas, que desde la salida de la palabra para hacer volver el pueblo y edificar a Jerusalén, hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas y sesenta y dos semanas, entre tanto se tornará a edificar la plaza y el muro en angustia de tiempos.
26  
Y después de las sesenta y dos semanas el Mesías será muerto, y nada tendrá: (y el pueblo príncipe que ha de venir, destruirá a la ciudad y el santuario; cuyo fin será como avenida de aguas ; hasta que al fin de la guerra sea talada con asolamiento.)
27  
En una semana (son ya setenta) confirmar√° el pacto por muchos, y a la mitad de la semana har√° cesar el sacrificio y el presente; y a causa de la multitud de las abominaciones vendr√° desolamiento, hasta que perfecto acabamiento se derrame sobre el pueblo abominable.
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