Septiembre 17, 2019
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Sagradas Escrituras Versión Antigua 1569
 
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Ezequiel Capítulo 3

1  
Y me dijo: Hijo de hombre, come lo que hallares; come este rollo, y ve y habla a la Casa de Israel.
2  
Y abrí mi boca, y me hizo comer aquel rollo.
3  
Y me dijo: Hijo de hombre, haz a tu vientre que coma, y llena tus entra√Īas de este rollo que yo te doy. Y lo com√≠, y fue en mi boca dulce como miel.
4  
Me dijo luego: Hijo de hombre, ve y entra a la casa de Israel, y habla a ellos con mis palabras.
5  
Porque no eres enviado a pueblo de habla profunda ni de lengua difícil, sino a la casa de Israel.
6  
No a muchos pueblos de profunda habla ni de lengua difícil, cuyas palabras no entiendas; y si a ellos te enviara, ellos te oirían.
7  
Mas los de la Casa de Israel no te querrán oír, porque no me quieren oír a mí; porque toda la Casa de Israel son fuertes de frente, y duros de corazón.
8  
He aquí he hecho yo tu rostro fuerte contra los rostros de ellos, y tu frente fuerte contra su frente.
9  
Como diamante, m√°s fuerte que pedernal he hecho tu frente; no les temas, ni tengas miedo delante de ellos, porque es casa rebelde.
10  
Y me dijo: Hijo de hombre, toma en tu corazón todas mis palabras que yo te hablaré, y oye con tus oídos.
11  
Y ve, y entra a los cautivos, a los hijos de tu pueblo, y les hablar√°s y les dir√°s: As√≠ dijo el Se√Īor DIOS; no oir√°n, ni cesar√°n.
12  
Y el Esp√≠ritu me levant√≥, y o√≠ detr√°s de m√≠ una voz de gran estruendo de la bendita gloria del SE√ĎOR que se iba de su lugar,
13  
y el sonido de las alas de los animales que se juntaban la una con la otra, y el sonido de las ruedas delante de ellos, y sonido de gran estruendo.
14  
Y el Esp√≠ritu me levant√≥, y me tom√≥; y fui en amargura, en la indignaci√≥n de mi esp√≠ritu, pero la mano del SE√ĎOR era fuerte sobre m√≠.
15  
Y vine a los cautivos en Tel-abib, que moraban junto al río de Quebar, y me senté donde ellos estaban sentados, y allí permanecí siete días desconsolado entre ellos.
16  
Y aconteci√≥ que al cabo de los siete d√≠as vino a m√≠ palabra del SE√ĎOR, diciendo:
17  
Hijo de hombre, yo te he puesto por atalaya a la Casa de Israel. Oir√°s, pues, t√ļ la palabra de mi boca, y los amonestar√°s de mi parte.
18  
Cuando yo dijere al imp√≠o: De cierto morir√°s, y t√ļ no le amonestares, ni le hablares, para que el imp√≠o sea amonestado de su mal camino, para que viva, el imp√≠o morir√° por su maldad, mas su sangre demandar√© de tu mano.
19  
Y si t√ļ amonestares al imp√≠o, y √©l no se convirtiere de su impiedad, y de su mal camino, √©l morir√° por su maldad, y t√ļ habr√°s librado tu alma.
20  
Y cuando el justo se apartare de su justicia, e hiciere maldad, y yo pusiere tropiezo delante de √©l, √©l morir√°, porque t√ļ no le amonestaste; en su pecado morir√°, ni sus justicias que hizo vendr√°n en memoria; mas su sangre demandar√© de tu mano.
21  
Y si al justo amonestares para que el justo no peque, y no pecare, de cierto vivir√°, porque fue amonestado; y t√ļ habr√°s librado tu alma.
22  
Vino all√≠ la mano del SE√ĎOR sobre m√≠, y me dijo: Lev√°ntate, y sal al campo, y all√≠ hablar√© contigo.
23  
Y me levant√©, y sal√≠ al campo; y he aqu√≠ que all√≠ estaba la gloria del SE√ĎOR, como la gloria que hab√≠a visto junto al r√≠o de Quebar; y ca√≠ sobre mi rostro.
24  
Entonces entró espíritu en mí, y me afirmó sobre mis pies, y me habló, y me dijo: Entra, y enciérrate dentro de tu casa.
25  
Y t√ļ, oh hijo de hombre, he aqu√≠ que pondr√°n sobre ti cuerdas, y con ellas te ligar√°n, y no saldr√°s entre ellos.
26  
Y haré que se pegue tu lengua a tu paladar, y estarás mudo, y para que no los reprendas, porque son casa rebelde.
27  
Mas cuando yo te hubiere hablado, abrir√© tu boca, y les dir√°s: As√≠ dijo el Se√Īor DIOS: El que oye, oiga; y el que cesa, cese; porque casa rebelde son.
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