Julio 28, 2017
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Viviendo Entre Los Incrédulos Con Santidad

 
 

Esa√ļ Crespo

Introducción:

Para la fecha en que se escribi√≥ esta carta la obra misionera ya hab√≠a cubierto todo el Asia Menor; por las regiones que se mencionan en este libro podemos ver que exist√≠an iglesias en las regiones vecinas del Mar Negro al sur de Rusia. La Edad Apost√≥lica estaba llegando a su final junto con el primer siglo; la euforia de la pronta venida del Se√Īor estaba amainando en la predicaci√≥n de los primeros creyentes que pensaban que durante su existencia ver√≠an literalmente al Se√Īor viniendo en gloria con los millones de √°ngeles; los malvados reinos cobijados por el Imperio Romano no daban se√Īales de fenecer, sino por el contrario, el despotismo y la persecuci√≥n contra la iglesia cada d√≠a aumentaba, no s√≥lo de manera institucional, sino tambi√©n en lo regional, al capricho de cualquier reyezuelo como ocurri√≥ con la dinast√≠a de los Herodes en el pa√≠s de Israel. Los creyentes sufr√≠an, sobre todo aquellos que estaban en calidad de esclavos; la iglesia no trat√≥ la esclavitud en una abierta confrontaci√≥n, sino que se limit√≥ a limar las asperezas entre los patronos y los esclavos.

El ap√≥stol Pedro se ve en la necesidad de alentar a los hermanos para que hagan frente a todas las adversidades que van a tener en la experiencia de la vida cristiana. Sus mandamientos tienen que ver con el hecho de que van a conquistar a esa sociedad incr√©dula y pervertida, no s√≥lo con la predicaci√≥n, sino con un estilo de vida que refleje la ense√Īanza y el ejemplo del Se√Īor Jesucristo. A continuaci√≥n encontraremos cinco ense√Īanzas presentes en el pasaje que hemos elegidos para nuestra reflexi√≥n:

I. Santos ante las pasiones personales. (v. 11).

Tanto los profetas del Antiguo Testamento como los Ap√≥stoles en el Nuevo utilizaron la experiencia de Israel en el desierto del Sina√≠ por cuarenta a√Īos durante su peregrinaci√≥n hacia la tierra prometida, para ilustrar la peregrinaci√≥n de los creyentes del Nuevo Testamento en el mundo donde Dios nos ha dejado para testimonio a los que no son creyentes.

La experiencia del pueblo israelita en el desierto nos recuerda que fue el pecado contra Dios lo que estorb√≥ que el pueblo llegara pronto a la tierra prometida. El que escribe estas l√≠neas ha estado en esas regiones y con facilidad se puede calcular que partiendo del norte de Egipto, cerca de las regiones del Delta y tomando una l√≠nea recta se puede llegar hasta Israel, caminando, en tres meses. Por causa de los ni√Īos, ancianos y todos los reba√Īos, se puede llegar en un a√Īo, ¬°Pero cuarenta a√Īos! La raz√≥n es que Dios castig√≥ al pueblo manteni√©ndolo todo aquel per√≠odo, pero fue por los pecados de la naci√≥n y, entre esos pecados hay los que tienen que ver con las pasiones de la carne.

Tanto el libro del √Čxodo como el de N√ļmeros testifican de lo proclive que fue el pueblo israelita a la fornicaci√≥n y a todos aquellos pecados que tienen que ver con la satisfacci√≥n de los apetitos carnales. Las mismas tentaciones que sufri√≥ el pueblo israelita son las que combaten contra nuestras almas como bien lo dice el autor de la carta a los Hebreos: "...despoj√©monos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jes√ļs, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de √©l sufri√≥ la cruz, menospreciando el oprobio, y se sent√≥ a la diestra del trono de Dios". (Hebreos 12:1,2) Dependiendo del entorno en que nos movemos as√≠ se vuelven m√°s fuertes las tentaciones, pero nuestro Dios no nos abandonar√°, sino que por su Esp√≠ritu Santo nos dar√° el poder para resistir las tentaciones y ser victoriosos para la gloria de Dios y para testimonio de los que nos rodean.

II. Santos ante los incrédulos. (v. 12).

Los incr√©dulos acusaban a los hermanos cristianos de varios pecados, entre los cuales estaban los de canibalismo, el ate√≠smo y la sedici√≥n: Canibalismo porque afirmaban que en la celebraci√≥n de la cena del Se√Īor se com√≠an el cuerpo de Cristo y en el vino se beb√≠an la sangre, pero todos sabemos que el pan y el vino que se toman en la Cena del Se√Īor son s√≥lo s√≠mbolos como bien lo explica el ap√≥stol Pablo en el Cap. 11 de I Corintios; de ate√≠smo porque los cristianos no cre√≠an en los dioses del Pante√≥n Greco-Romano, pues la Biblia afirma que "hay un solo Dios y solo un mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre". (I Timoteo 2:5); y de sedici√≥n porque para los cristianos s√≥lo hay un Se√Īor y es el Salvador Jesucristo, Am√©n!

III. Santos ante los gobernantes. (v. 13-17).

Obedecer estos mandamientos es muy duro para los que vivimos en estos pa√≠ses latinoamericanos donde el despotismo, la corrupci√≥n, el nepotismo y la injusticia han recorrido como jinetes apocal√≠pticos todas las parcelas latinoamericanas y todos somos testigos del alto precio que han tenido que pagar nuestros hermanos peruanos, salvadore√Īos, etc. por no colaborar con los movimientos revolucionarios que se levantaron para acabar de una vez con esos reg√≠menes d√©spotas; sin embargo, no existe en este continente ning√ļn r√©gimen tan cruel como el del Imperio Romano que exist√≠a en el tiempo que el ap√≥stol Pedro escribi√≥ esta carta, y es en esa situaci√≥n que el ap√≥stol, inspirado por el Esp√≠ritu Santo, ordena que los creyentes nos sometamos a las instituciones de poder pol√≠tico de cualquier pa√≠s.

IV. Santos ante los patronos. (vs. 18-20).

  • v. 18 Implica que muchos hermanos eran siervos en casa de ricos paganos. Ellos tienen que sufrir para mantener el testimonio entre los paganos.
  • v. 20. Nos recuerda que si sufrimos por causa de Cristo, somos bienaventurados como muy claramente lo dice el Se√Īor en el gran discurso del Serm√≥n del Monte. La palabra que usa el ap√≥stol Pedro en este pasaje y que se traduce "gloria" no es doxa, sino kleos, que significa "fama", "buen testimonio".
  • v. 20 "Abofetear" aqu√≠ significa sufrir golpes de los patronos malvados. Agradecemos a Dios por todos los esfuerzos que se han hecho para abolir el sistema de la esclavitud, pero la pr√°ctica de la injusticia y mal trato contra los pobres trabajadores siempre existe, sino en una forma institucional, s√≠ en lo particular, en lo personal. Con todo, la Palabra de Dios nos aconseja que a√ļn cuando seamos tratados injustamente, no debemos responder de la misma manera, sino permitir que Dios juzgue a su tiempo como la afirma la Palabra: "No os vengu√©is vosotros mismos, amados m√≠os, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque est√° escrito: M√≠a es la venganza, yo pagar√©, dice el Se√Īor. As√≠ que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer, si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonar√°s sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal". (Romanos 12:19-21). El ap√≥stol Pedro nos recuerda que el Se√Īor Jesucristo sufri√≥ siendo √©l inocente, sin mancha; pero sufri√≥ por nuestros pecados, para que nosotros fu√©ramos salvos por su muerte expiatoria en lea cruz del Calvario.

V. Santos como Cristo. (vs. 21-25).

La palabra "santo" es la traducci√≥n de un t√©rmino griego que literalmente significa "apartado". Cuando la Biblia ordena a los creyentes en Cristo a que sean santos est√° diciendo que los cristianos no deben practicar aquellas cosas que expresamente la Biblia proh√≠be o puede ser que el t√©rmino exprese la idea de hacer aquellas cosas que los incr√©dulos no hacen. Como sea, Cristo es el modelo de todos los cristianos; y si el santo Se√Īor sufri√≥ injustamente, no es extra√Īo que sus seguidores sufran de una manera injusta.

Todo el vocabulario que el ap√≥stol Pedro usa en este pasaje nos presenta el cuadro del Siervo sufriente de Jehov√° que tenemos en Isa√≠as 53. Debemos recordar que los cristianos sufrimos como pecadores, pero el Se√Īor Jesucristo sufri√≥ como Dios; nunca podremos entender con nuestras mentes limitadas y contaminadas por el pecado que signific√≥ el sufrimiento y la muerte del Hijo de Dios; pero s√≠ podemos entender que el sacrificio del Hijo de Dios fue para redenci√≥n eterna de todos los que ponemos la confianza en el Se√Īor Jesucristo.

  • v. 24, "Llev√≥", implica la idea de un sacerdote que lleva la v√≠ctima al altar.
  • v. 25 nos recuerda que Cristo es el Obispo de las almas cristianas en el sentido de que √©l est√° supervisando el estado de sus siervos. Esto implica que los ojos del Se√Īor est√°n sobre nosotros para nuestro crecimiento espiritual as√≠ como para ayudarnos en las tentaciones de la carne y el mundo.

Conclusión:

Los cristianos sufrimos atropellos de toda clase en este mundo. La historia es testigo fiel de todos los sufrimientos que los cristianos han experimentado por causa de la fe; sin embargo en la actualidad los creyentes gozamos de una relativa paz (algunos historiadores dicen que resulta bastante extra√Īo que la iglesia no tenga los conflictos de los siglos pasados), pero de acuerdo a la profec√≠a b√≠blica, el futuro de los creyentes se vuelve sombr√≠o. ¬°Cualquiera sea la situaci√≥n que tenga que atravesar la iglesia, la Biblia nos ordena que seamos santos!

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Pasaje

I Pedro 2:11-25

11 Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os absteng√°is de los deseos carnales que batallan contra el alma,

12 manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras.

13 Por causa del Se√Īor someteos a toda instituci√≥n humana, ya sea al rey, como a superior,

14 ya a los gobernadores, como por él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien.

15 Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hag√°is callar la ignorancia de los hombres insensatos;

16 como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios.

17 Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey.

18 Criados, estad sujetos con todo respeto a vuestros amos; no solamente a los buenos y afables, sino también a los difíciles de soportar.

19 Porque esto merece aprobación, si alguno a causa de la conciencia delante de Dios, sufre molestias padeciendo injustamente.

20 Pues ¬Ņqu√© gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soport√°is? Mas si haciendo lo bueno sufr√≠s, y lo soport√°is, esto ciertamente es aprobado delante de Dios.

21 Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas;

22 el cual no hizo pecado, ni se hall√≥ enga√Īo en su boca;

23 quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente;

24 quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.

25 Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.

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