Josué Mora PeñaCreo que la primera cosa que necesitamos saber es “¿Qué es avivamiento?” Mi diccionario me dice que avivar es “excitar, animar, cobrar vida, despertar,” y en forma figurativa avivar quiere decir, “encender, acalorar, darle más vigor.” Para mà en lo personal simplemente quiere decir, “échale más leña al fuego.” Algunas iglesias tienen lo que llaman servicios de avivamiento. La idea es de avivar a la feligresÃa de tal congregación a que despierte espiritualmente. Una persona muerta no puede ser re-avivada; necesita primero ser resucitada espiritualmente, es decir nacer de nuevo.
La lectura bÃblica de hoy tiene que ver con un joven rey que Dios usó para avivar al pueblo de Israel, Su nombre fue JosÃas. CorrÃa el año 640 antes de Cristo cuando esto sucedió. Los dos últimos reyes de Judá habÃan sido malos: Manasés y Amón. JosÃas tenÃa apenas 8 años cuando empezó a reinar, naturalmente el avivamiento que él llevo a cabo no fue a esa edad sino cuando ya era un adulto, a los 26 años más o menos (ver el verso 8). JosÃas reinó por 31 años y fue el mejor rey de Judá. Todo empezó cuando el rey mandó a que se reparara el templo de Dios que estaba muy descuidado. Mientras se llevaban a cabo las reparaciones, “el sacerdote HilcÃas se halló el libro de la ley de Jehová dada por medio de Moisés” (verso 14).
Cuando terminaron de hacer todo lo que el rey habÃa mandado, el Sacerdote HilcÃas le dio el libro de la ley a Safán, el escriba. Este lo trajo al rey. Ahora, el libro de la ley de Jehová era el Pentateuco, los primeros cinco libros de la Biblia, conocidos como “La Tora”, escritos por Moisés. Safán leyó el libro al rey porque él pidió que se lo leyeran y conforme Safán leÃa, el EspÃritu de Dios se movÃa en el corazón del rey JosÃas. ¿Cuándo fue la última vez que sentiste la presencia del EspÃritu Santo mientras leÃas la Biblia? Sin la lectura de este Libro sagrado, no esperemos que Dios hable a nuestras vidas. Siempre lo he dicho, “Cuando oramos, nosotros hablamos con Dios, cuando leemos Su Palabra, El nos habla a nosotros.”
¿Qué hizo el rey cuando Safán el escriba terminó de leer el libro de la ley? “Rasgó sus vestidos” (verso 19). El rasgar sus vestidos era señal de afrenta, de angustia, de dolor por haber hecho algo indebido. El Rey JosÃas se dio cuenta del pecado tan grande que el pueblo de Israel habÃa cometido: se habÃa corrompido, vuelto a los Ãdolos. HabÃa quebrado el primer mandamiento, “No tendrás dioses ajenos delante de mÔ (Exodo 20:3). El pecado de Judá era muy serio. No sabÃan cuánto se habÃan alejado de Dios. Ningún ser humano va a reconocer su pecado si no lee y estudia su Biblia. Este Libro de Dios, la Biblia, nos pondrá en contacto con el que es Santo y Puro y Su santidad nos hará ver nuestra pecaminosidad. Si queremos avivar nuestras vidas, a nuestra iglesia, a nuestros familiares, a los que nos rodean, es necesario volver a la Biblia. Hay que tomar en cuenta que mucha gente en el mundo nunca leerá una Biblia, pero el cristiano es como una Biblia abierta a todo el mundo. Cuidado como vivimos.
¿Qué más hizo el rey cuando oyó del pecado de sus padres? Envió a varias personas a consultar a Jehová acerca de él mismo; del remanente de Israel (lo que habÃa quedado de las 10 tribus del norte, las cuales fueron llevadas cautivas a Asiria en el año 721 antes de Cristo); y por Judá (verso 20). (El verso 21 dice, “Andad, consultad a Jehová por mà por el remanente de Israel y de Judá acerca de las palabras del libro que se ha hallado: porque grande es la ira de Jehová que ha caÃdo sobre nosotros. . .”. El rey estaba preocupado no solamente por él mismo sino también por Judá e Israel. En los versÃculos 22 al 28, encontramos la respuesta de la profetiza Hulda al rey JosÃas. También se encuentra en el Segundo Libro de Reyes capÃtulo 22 versos 14 al 20. Lean esta porción bÃblica para ver la respuesta de Dios al rey y a la nación.
El avivamiento sólo Dios lo puede dar y está en ti y en mà el ser avivados. Hoy mismo podemos empezar. Hay que leer la Biblia para que Dios se revele a nosotros; para que nos indique el camino que debemos seguir; para saber su voluntad y llevarla a cabo, pero sobre todo, para darnos cuenta de cuán pecadores somos, especialmente si tenemos una Biblia que no leemos concienzudamente. Siempre he dicho, “el pecado más grande del hijo Dios es tener una Biblia y no leerla”. Cuando jugaba ajedrez con mi hijo, y debo admitir que él siempre me ganaba, seguido me decÃa, “Papá, ahora te toca a ti mover”. Y asà es con nosotros, nos toca ahora a nosotros mover. Tú decides como mueves, o si no te mueves. Pero la mejor pieza a mover es la Biblia. Y recuerda que con Cristo nunca perdemos. ¡Dios te bendiga! Y hasta la próxima.
josue.mora@iglesiabautista.org
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