Abril 29, 2017
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Demandas Del Discipulado

 
 

Esa√ļ Crespo
Introducción

Uno de los privilegios m√°s grandes que una persona puede tener es ser disc√≠pula del Se√Īor Jesucristo. En la Biblia aprendemos que el Se√Īor Jesucristo llam√≥ a muchas personas para entrenarlas como disc√≠pulas y as√≠ llevaran adelante la obra que √Čl hab√≠a comenzado. La experiencia nos ha ense√Īado que la mejor forma para que una iglesia local sea fuerte y firme es que cada creyente sea discipulado. Sin embargo, el Se√Īor Jes√ļs nos dice que el ser disc√≠pulo de √Čl tiene un costo y que cada persona tiene que estar dispuesta a pagar dicho costo, si es que quiere ser disc√≠pula del Se√Īor Jesucristo. En el pasaje mencionado el Se√Īor Jes√ļs da los lineamientos de los que ser√°n sus disc√≠pulos.

I. Amor a Cristo Sobre la Familia.

  • El Se√Īor dice que si el disc√≠pulo no "aborrece" a su familia no puede ser disc√≠pulo de √Čl. En la Biblia cuando los escritores usan la palabra "aborrecer" con respecto a Dios, est√°n usando lenguaje antropom√≥rfico, es decir, est√°n asignando a Dios un sentimiento que es propio de la raza humana que ha sido contaminada por el pecado. Tambi√©n es necesario tomar en cuenta la siguiente consideraci√≥n, la cual consiste en el hecho de que "aborrecer" en la Biblia algunas veces significa amar menos. En nuestro pasaje aprendemos que la ense√Īanza del Se√Īor Jesucristo es que el disc√≠pulo debe estar dispuesto a amar a su Se√Īor m√°s que a su propia familia.
  • Cuando rendimos nuestra vida al Se√Īor Jesucristo, entonces estamos mas capacitados para amar mejor a nuestra familia. Es la Biblia la que mejor educa al hombre para ser un mejor hijo, un mejor esposo, un mejor padre, etc. Es la Biblia donde se nos ense√Īa que debemos honrar a nuestros padres y que el hijo rebelde contra sus padres no gozar√° de la bendici√≥n de Dios. No existe otro c√≥digo de moral en el mundo ni en la historia que supere la ense√Īanza acerca de la familia como lo hace la Biblia. La Palabra de Dios nos ense√Īa c√≥mo deben ser las relaciones entre los padres y los hijos; entre esposa y esposo; entre los patronos y los obreros; entre el gobierno y los ciudadanos. Etc., Pero con todo lo que se dice acerca del amor a la familia o al pr√≥jimo, el amor del disc√≠pulo hacia el Se√Īor Jesucristo debe superar todo sentimiento filial. De lo contrario, nadie puede ser disc√≠pulo del Se√Īor Jesucristo. Por otra parte, adem√°s de la ense√Īanza b√≠blica acerca de la familia, la Biblia dice en Romanos 5:5 "... porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Esp√≠ritu Santo que nos fue dado". El Esp√≠ritu Santo nos capacita con un sentimiento especial para que amemos con amor inalterable y santo a todos nuestros familiares, pero primero debemos amar a nuestro bendito Dios y Salvador, el Se√Īor Jesucristo.

II. Amor a Cristo Sobre la Persona Misma.

Uno de los problemas m√°s serios que abate a la sociedad mundial es la falta de amor hacia las otras personas; la tendencia del ser humano es concentrar toda la atenci√≥n hacia s√≠ mismo. A este problema se le llama "ego√≠smo". Todos los individuos tenemos intereses personales, pero para un verdadero disc√≠pulo de Cristo, los intereses del Se√Īor Jesucristo deben estar sobre cualquier otro inter√©s. La Biblia nos ense√Īa que el disc√≠pulo de Cristo debe negarse a s√≠ mismo y tomar la cruz cada d√≠a.

III. Disposición aLlevar la Cruz.

La cruz, como bien se pude ver por el contexto, no se est√° refiriendo a ning√ļn s√≠mbolo religioso, sino a una vida de pruebas que vienen por causa de la fe en Cristo. La historia es abundante en testimonios de las multitudes de cristianos que tuvieron que ser sometidos a las m√°s duras pruebas por causa de la fe en el Se√Īor Jesucristo. En la primera parte del siglo I, el sufrimiento fue causado por los jud√≠os; en la segunda parte del primer siglo y hasta el cuarto siglo, la persecuci√≥n vino de parte del Imperio Romano; pero en toda la Edad Media el pueblo de Dios fue perseguido por la iglesia Cat√≥lica Romana. S√≥lo basta leer cualquier tratado de historia para darse cuenta de c√≥mo el pueblo de Dios fue tratado, sobre todo en los d√≠as de los tribunales cat√≥licos conocidos como la "Santa" Inquisici√≥n. En nuestro siglo XX hemos tenido informaci√≥n del precio alto que algunos creyentes han tenido que pagar por causa de su fe en el Se√Īor Jesucristo. En los √ļltimos tiempos hemos gozado de una relativa calma con respecto a la reacci√≥n de los incr√©dulos contra los creyentes en Jesucristo, pero cualquier momento la bestia de la persecuci√≥n puede levantar las garras contra la fe. Sin embargo, el verdadero disc√≠pulo est√° enterado de cual es el precio que se puede pagar. El ap√≥stol Pablo dice en Romanos 8: 35-39: "¬ŅQui√©n nos separar√° del amor de Cristo? ¬ŅTribulaci√≥n, o angustia, o persecuci√≥n, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como est√° escrito: por causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos contados como ovejas de matadero. Antes en todas estas cosas somos m√°s que vencedores por medio de aquel que nos am√≥. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni √°ngeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podr√° separar del amor de Dios, que es en Cristo Se√Īor nuestro".

IV. Disposici√≥n a Seguir al Se√Īor.

En las iglesias evang√©licas de El Salvador cantamos un corito muy sencillo, pero que expresa el sentimiento de fidelidad a Cristo, el cual dice: "He decidido seguir a Cristo, he decidido seguir a Cristo, he decidido seguir a Cristo, no vuelvo atr√°s, no vuelvo atr√°s". En mi experiencia de pastor he visto mucho sufrimiento en el pueblo de Dios, pero all√≠ he visto las gloriosas experiencias de fidelidad. Quiero contar dos experiencias m√°s recientes que han sucedido en nuestra comunidad: El hermano Jaime Guevara, casado, con dos ni√Īos, de apenas 20 a√Īos de edad, se encontraba trabajando en una construcci√≥n; manipulando unas varillas de hierro hizo contacto con cables de alta tensi√≥n; la electricidad lo envolvi√≥ en una llama de fuego y lo arroj√≥ al piso; moribundo fue llevado al hospital y los m√©dicos lograron salvarle la vida, pero le amputaron el brazo derecho, y el izquierdo, despu√©s de un largo y doloroso proceso de tratamiento cirujano, le qued√≥ desfigurado y sin la capacidad ni para sostener una taza de caf√©. Cuando algunas veces hemos tenido que comer juntos, tenemos que hacer los bocados para que el hermano Jaime pueda alimentarse. Con una situaci√≥n como √©sta cualquiera pude deprimirse al grado de ahogarse en una vida de drogas o de alcoholismo o quitarse la vida, pero esto no sucedi√≥ con el hermano Jaime que al final de su tratamiento decidi√≥ dedicar su vida al ministerio. ¬°Ahora es pastor evang√©lico! Pastorea una iglesia en una ciudad del oriente del pa√≠s. El otro caso que quiero mencionar es el de un hermano campesino que fue atacado por una banda de malhechores que le robaron sus pocas pertenencias y despu√©s lo encerraron en una habitaci√≥n junto a su esposa y en otra habitaci√≥n violaron a sus hijas. La pena de esta familia fue terrible, pero la experiencia de este hombre no lo apart√≥ del Se√Īor; ahora estudia en el Instituto B√≠blico para servir le al Se√Īor a tiempo completo. Los verdaderos disc√≠pulos del Se√Īor est√°n dispuestos a todo con tal de tener el glorioso privilegio de servir al Rey de reyes y Se√Īor de se√Īores.

Conclusión:

Una de las virtudes de la ense√Īanza del Se√Īor Jesucristo es la claridad di√°fana con que el Se√Īor orienta a las personas que quieren seguirlo. No hay ninguna trampa, no hay ning√ļn enga√Īo; la Palabra de Dios le dice claramente al hombre el precio que tiene que pagar para ser un disc√≠pulo de Cristo, pero...¬°Vale la pena!

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Pasaje

Lucas 14:25-33

25 Grandes multitudes iban con él; y volviéndose, les dijo:

26 Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo.

27 Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.

28 Porque ¬Ņqui√©n de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla?

29 No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él,

30 diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar.

31 ¬ŅO qu√© rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra √©l con veinte mil?

32 Y si no puede, cuando el otro está todavía lejos, le envía una embajada y le pide condiciones de paz.

33 Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.

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