Diciembre 11, 2017
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Viene El Dia Del Se√Īor

 
 

Esa√ļ Crespo

Introducción:

Una de las doctrinas fundamentales de la fe cristiana es la que tiene que ver con la segunda venida literal y gloriosa de Jesucristo aqu√≠ a la tierra. Respecto a esta doctrina todas las confesiones cristianas hist√≥ricas est√°n en armon√≠a. Sin embargo, tenemos que admitir que hay algunas diferencias en cuanto a algunos detalles que no tienen mayor trascendencia, pero en cuanto a que el Se√Īor vendr√°, todas est√°n de acuerdo.

El tema de la "Venida del Se√Īor" es una de las doctrinas m√°s antiguas de la ense√Īanza de la Palabra de Dios. Ud. s√≥lo tiene que leer la peque√Īa Ep√≠stola de Judas que es el pen√ļltimo libro del Nuevo Testamento, para darse cuenta que all√≠ se menciona a un profeta de Dios, hablando de la venida del Se√Īor: "De √©stos tambi√©n profetiz√≥ Enoc, s√©ptimo desde Ad√°n, diciendo: He aqu√≠ vino, el Se√Īor con sus santas decenas de millares, para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los imp√≠os de todas sus obras imp√≠as que han hecho imp√≠amente, y de todas las cosas duras que los pecadores imp√≠os han hablado contra √©l." (Judas: 14,15). Todo el libro de Apocalipsis trata sobre la venida gloriosa del Se√Īor Jesucristo para bendici√≥n de los creyentes y para juicio contra todos los incr√©dulos.

El ap√≥stol Pedro est√° escribiendo a hermanos que est√°n pasando por muchas pruebas duras que les hab√≠an sobrevenido por causa de la fe en el Se√Īor Jesucristo. Su tribulaci√≥n se acentuaba por el hecho de que estaban en la dispersi√≥n. Hab√≠a sido expulsado de su suelo patrio. En el siguiente pasaje veremos algunotas ense√Īanzas b√°sicas concerniente al tema de la segunda venida del Se√Īor.

I. Anunciada por Cristo y los Apóstoles (V.2)

Constantemente los primeros cristianos oyeron de la venida del Se√Īor.  La doctrina fue tan tomada en cuenta que la iglesia primitiva pensaba que dicho acontecimiento se realizar√≠a en aquellos d√≠as. Por ejemplo, cuando leemos la primera carta del ap√≥stol Pablo a los Tesalonicenses cap√≠tulo 4 encontramos que el ap√≥stol daba por sentado que el Se√Īor vendr√≠a en el primer siglo de la era cristiana.

II. Precedida por la actividad de los incrédulos. (VS. 3,4,16)

  • Los burladores (VS. 3,4)

    En dicho cap√≠tulo el ap√≥stol Pedro dice que los elementos siendo quemados se fundir√°n. En aquellos d√≠as se ense√Īaba que la creaci√≥n se fundamenta en cuatro elementos principales: la tierra, el aire, el fuego y el agua. Hasta el siglo XIX los burladores hac√≠an mofa de la Biblia afirmando que no es posible prenderle fuego al agua, pero en el siglo XX cuando el √°tomo fue conquistado, es decir, cuando el hombre hizo posible el crear una fuerza capaz de dividir el √°tomo y con ello crear un calor infernal como se demostr√≥ en Hiroshima y Nagasaki durante la Segunda Guerra Mundial, ahora nadie se burla de la afirmaci√≥n que hizo el ap√≥stol Pedro.

  • Los enga√Īadores (V.16)

    Cuando nos acercamos al acontecimiento predicho por la Biblia durante dos mil a√Īos, la actividad de los enga√Īadores se est√° incrementando y hoy m√°s que nunca los creyentes debemos estudiar con m√°s anhelo la Palabra de Dios y pedir la direcci√≥n del Esp√≠ritu Santo para no caer en las redes de doctrinas falsas de tantos ap√≥statas que abundan en nuestro d√≠as.

  • Los que ignoran voluntariamente (V.5)

    Posiblemente Pedro est√° pensando en los que tienen la informaci√≥n b√≠blica a la mano, pero prefieren acudir a los enga√Īadores o en aquellos que conocen la verdad, pero son indiferentes a las demandas divinas expresadas en la Palabra de Dios.

III. Efectuada en secreto. (V. 10 a)

"Como Ladr√≥n" El Se√Īor no dio fechas precisas en cuanto al tiempo de su venida, pero nos dio se√Īales para que entendi√©ramos que su regreso es pronto. Ning√ļn estudiante serio de la Biblia va a cometer la torpeza de estar dando fechas de la venida del Se√Īor, ya que la Escritura es bien clara al se√Īalar que nadie sabe con precisi√≥n cuando ser√°n estas cosas. Tal vez, una de las razones poderosas de por qu√© el Se√Īor no dio fecha, es para que los creyentes estemos siempre preparados como si el Se√Īor viniera hoy.

Guillermo Miller y Samuel Snow, precursores de la secta "Adventistas del S√©ptimo D√≠a" profetizaron la venida del Se√Īor para el 22 de octubre de 1844. Dichos predicadores afirmaron que a la media noche de aquel d√≠a las trompetas celestiales sonar√≠an y los √°ngeles por millones aparecer√≠an rodeando al Hijo de Dios en su venida por los creyentes. Los que creyeron a aquellos "profetas" en vez de creer a la Biblia, vendieron sus propiedades, renunciaron a sus estudios, abandonaron sus empleos, se pusieron ropas blancas y se fueron a cantar y orar a un monte para esperar al Se√Īor, pero regresaron a sus casas desvelados y avergonzados por el rid√≠culo p√ļblico que cometieron por haberle cre√≠do a sus l√≠deres en vez de creer la advertencia del Se√Īor Jesucristo de que la hora nadie la conoce, ni a√ļn los √°ngeles de Dios. Lea Marcos 13:35.

IV. Seguida por conmoción celestial (V. 10 b) (Lucas. 21: 25,26)

V. Profetizada para santidad y salvación.

  • Santidad (VS. 11,14)
  • Salvaci√≥n (V.15)

Conclusión:

Estimado lector, los √ļltimos acontecimientos mundiales que est√°n impactando la vida de cada habitante de este planeta. El terrorismo mundial y los descalabros econ√≥micos roban la tranquilidad y destruyen la confianza que podamos tener en las instituciones humanas. En este momento de zozobra mundial es m√°s urgente que levantemos la vista hacia aquel que nos habla a trav√©s de su Palabra. Dios revela sus planes futuros para que en el presente le sirvamos como El lo pide en su Palabra.

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Pasaje

II Pedro 3

1 Amados, esta es la segunda carta que os escribo, y en ambas despierto con exhortación vuestro limpio entendimiento,

2 para que teng√°is memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas, y del mandamiento del Se√Īor y Salvador dado por vuestros ap√≥stoles;

3 sabiendo primero esto, que en los postreros d√≠as vendr√°n burladores, andando seg√ļn sus propias concupiscencias,

4 y diciendo: ¬ŅD√≥nde est√° la promesa de su advenimiento? Porque desde el d√≠a en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen as√≠ como desde el principio de la creaci√≥n.

5 Estos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste,

6 por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua;

7 pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos.

8 Mas, oh amados, no ignor√©is esto: que para con el Se√Īor un d√≠a es como mil a√Īos, y mil a√Īos como un d√≠a.

9 El Se√Īor no retarda su promesa, seg√ļn algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

10 Pero el d√≠a del Se√Īor vendr√° como ladr√≥n en la noche; en el cual los cielos pasar√°n con grande estruendo, y los elementos ardiendo ser√°n deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay ser√°n quemadas.

11 Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir,

12 esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!

13 Pero nosotros esperamos, seg√ļn sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.

14 Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz.

15 Y tened entendido que la paciencia de nuestro Se√Īor es para salvaci√≥n; como tambi√©n nuestro amado hermano Pablo, seg√ļn la sabidur√≠a que le ha sido dada, os ha escrito,

16 casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición.

17 Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza.

18 Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Se√Īor y Salvador Jesucristo. A √©l sea gloria ahora y hasta el d√≠a de la eternidad. Am√©n.

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