Noviembre 18, 2019
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Viene El Dia Del Señor

 
 

Esaú Crespo

Introducción:

Una de las doctrinas fundamentales de la fe cristiana es la que tiene que ver con la segunda venida literal y gloriosa de Jesucristo aquí a la tierra. Respecto a esta doctrina todas las confesiones cristianas históricas están en armonía. Sin embargo, tenemos que admitir que hay algunas diferencias en cuanto a algunos detalles que no tienen mayor trascendencia, pero en cuanto a que el Señor vendrá, todas están de acuerdo.

El tema de la "Venida del Señor" es una de las doctrinas más antiguas de la enseñanza de la Palabra de Dios. Ud. sólo tiene que leer la pequeña Epístola de Judas que es el penúltimo libro del Nuevo Testamento, para darse cuenta que allí se menciona a un profeta de Dios, hablando de la venida del Señor: "De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí vino, el Señor con sus santas decenas de millares, para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él." (Judas: 14,15). Todo el libro de Apocalipsis trata sobre la venida gloriosa del Señor Jesucristo para bendición de los creyentes y para juicio contra todos los incrédulos.

El apóstol Pedro está escribiendo a hermanos que están pasando por muchas pruebas duras que les habían sobrevenido por causa de la fe en el Señor Jesucristo. Su tribulación se acentuaba por el hecho de que estaban en la dispersión. Había sido expulsado de su suelo patrio. En el siguiente pasaje veremos algunotas enseñanzas básicas concerniente al tema de la segunda venida del Señor.

I. Anunciada por Cristo y los Apóstoles (V.2)

Constantemente los primeros cristianos oyeron de la venida del Señor.  La doctrina fue tan tomada en cuenta que la iglesia primitiva pensaba que dicho acontecimiento se realizaría en aquellos días. Por ejemplo, cuando leemos la primera carta del apóstol Pablo a los Tesalonicenses capítulo 4 encontramos que el apóstol daba por sentado que el Señor vendría en el primer siglo de la era cristiana.

II. Precedida por la actividad de los incrédulos. (VS. 3,4,16)

  • Los burladores (VS. 3,4)

    En dicho capítulo el apóstol Pedro dice que los elementos siendo quemados se fundirán. En aquellos días se enseñaba que la creación se fundamenta en cuatro elementos principales: la tierra, el aire, el fuego y el agua. Hasta el siglo XIX los burladores hacían mofa de la Biblia afirmando que no es posible prenderle fuego al agua, pero en el siglo XX cuando el átomo fue conquistado, es decir, cuando el hombre hizo posible el crear una fuerza capaz de dividir el átomo y con ello crear un calor infernal como se demostró en Hiroshima y Nagasaki durante la Segunda Guerra Mundial, ahora nadie se burla de la afirmación que hizo el apóstol Pedro.

  • Los engañadores (V.16)

    Cuando nos acercamos al acontecimiento predicho por la Biblia durante dos mil años, la actividad de los engañadores se está incrementando y hoy más que nunca los creyentes debemos estudiar con más anhelo la Palabra de Dios y pedir la dirección del Espíritu Santo para no caer en las redes de doctrinas falsas de tantos apóstatas que abundan en nuestro días.

  • Los que ignoran voluntariamente (V.5)

    Posiblemente Pedro está pensando en los que tienen la información bíblica a la mano, pero prefieren acudir a los engañadores o en aquellos que conocen la verdad, pero son indiferentes a las demandas divinas expresadas en la Palabra de Dios.

III. Efectuada en secreto. (V. 10 a)

"Como Ladrón" El Señor no dio fechas precisas en cuanto al tiempo de su venida, pero nos dio señales para que entendiéramos que su regreso es pronto. Ningún estudiante serio de la Biblia va a cometer la torpeza de estar dando fechas de la venida del Señor, ya que la Escritura es bien clara al señalar que nadie sabe con precisión cuando serán estas cosas. Tal vez, una de las razones poderosas de por qué el Señor no dio fecha, es para que los creyentes estemos siempre preparados como si el Señor viniera hoy.

Guillermo Miller y Samuel Snow, precursores de la secta "Adventistas del Séptimo Día" profetizaron la venida del Señor para el 22 de octubre de 1844. Dichos predicadores afirmaron que a la media noche de aquel día las trompetas celestiales sonarían y los ángeles por millones aparecerían rodeando al Hijo de Dios en su venida por los creyentes. Los que creyeron a aquellos "profetas" en vez de creer a la Biblia, vendieron sus propiedades, renunciaron a sus estudios, abandonaron sus empleos, se pusieron ropas blancas y se fueron a cantar y orar a un monte para esperar al Señor, pero regresaron a sus casas desvelados y avergonzados por el ridículo público que cometieron por haberle creído a sus líderes en vez de creer la advertencia del Señor Jesucristo de que la hora nadie la conoce, ni aún los ángeles de Dios. Lea Marcos 13:35.

IV. Seguida por conmoción celestial (V. 10 b) (Lucas. 21: 25,26)

V. Profetizada para santidad y salvación.

  • Santidad (VS. 11,14)
  • Salvación (V.15)

Conclusión:

Estimado lector, los últimos acontecimientos mundiales que están impactando la vida de cada habitante de este planeta. El terrorismo mundial y los descalabros económicos roban la tranquilidad y destruyen la confianza que podamos tener en las instituciones humanas. En este momento de zozobra mundial es más urgente que levantemos la vista hacia aquel que nos habla a través de su Palabra. Dios revela sus planes futuros para que en el presente le sirvamos como El lo pide en su Palabra.

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Pasaje

II Pedro 3

1 Amados, esta es la segunda carta que os escribo, y en ambas despierto con exhortación vuestro limpio entendimiento,

2 para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas, y del mandamiento del Señor y Salvador dado por vuestros apóstoles;

3 sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias,

4 y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación.

5 Estos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste,

6 por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua;

7 pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos.

8 Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.

9 El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

10 Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.

11 Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir,

12 esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!

13 Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.

14 Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz.

15 Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito,

16 casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición.

17 Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza.

18 Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.

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