Febrero 20, 2020
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Las Demandas Del Discipulado

 
 

Esaú Crespo

Introducción:

Nuestro pasaje nos habla de los principios fundamentales que regirán el reino mesiánico. Algunos estudiosos de la Biblia llaman al Sermón del Monte "La Constitución del Reino". Uno de los temas que sobresale en este Evangelio es la enseñanza acerca del reino de los cielos. Como sabemos los que leemos la Biblia, Dios le hizo al rey David una promesa de que se levantaría un descendiente de David que se sentaría en su trono y cuyo reino no tendrá fin. La información anterior la encontramos en II Samuel cap. 7.

Todas las personas que se unieron al Señor Jesucristo durante su ministerio terrenal en Israel, estaban a la expectativa de la llegada del reino mesiánico; y la razón de dicha espera se fundamentaba en dos pilares capitales: la promesa de los profetas y la situación política social por la que atravesaba el pueblo bajo la opresión del imperialista romano. Los Evangelios testifican de los miles de hombres y mujeres que fueron tras el Señor. Muchas de estas personas creyeron que Jesús era el Mesías prometido y comenzaron a ser discipuladas por el Señor.

En vista de lo anterior podemos concluir que este pasaje no está diciendo cómo ser salvos, sino cómo deben vivir los salvos, cuál debe ser su estilo de vida. Ser discípulo del Señor Jesucristo es un glorioso privilegio, pero también una gran responsabilidad porque aquí tenemos las demandas divinas para los que quieren ser seguidores del Rey de reyes y Señor de señores.

I. El discípulo debe ser pobre de espíritu. (V.3)

  • El pobre de espíritu es lo contrario de altivo de espíritu. Algunas versiones bíblicas traducen "el que reconoce su necesidad espiritual". Podemos deducir que el pobre de espíritu es aquel que está presto a reconocer sus fracasos y, por su puesto, a corregirlos. Todos los seres humanos nos equivocamos, unos más que otros; y en el ministerio del servicio al Señor estamos propensos a tomar rumbos equivocados, pero un verdadero discípulo de Cristo estará presto a ser corregido y a enmendar sus errores.
  • La Biblia nos enseña que Dios simpatiza con los humildes, pero mira desde lejos a los que son soberbios. Una persona altiva no puede ser discípula de Cristo.
  • Una ilustración bíblica de pobre de espíritu es la que tenemos en el Evangelio de Lucas cap. 15 donde se nos relata la historia de aquel hijo que manchó la dignidad de su padre y re rebeló contra el cielo sólo por disfrutar de la pocilga del mundo. Cuando el hijo perdido tocó fondo en su fracaso reconoció su pecado y pidió perdón y su padre le restauró a la comunión come debe ser en las relaciones familiares.

    Entonces un pobre de espíritu es aquel que está presto a decir: "perdonen, me equivoqué, y prometo que con la ayuda del Señor no lo volveré a hacer".

II. El verdadero discípulo es aquel que llora ante los ataques del pecado. (V.4)

  • El llanto es una expresión del alma piadosa en la resistencia a los ataques pecaminosos de la carne, del ambiente o del diablo. El discípulo del Señor Jesucristo se verá asediado por los ataques del pecado y su recurso será la oración, muchas veces acompañada de las lágrimas.
  • La Biblia enseña que el Señor Jesucristo fue tentado en todo, pero si pecado.

    El Señor Jesús lloró en oración ante su Padre cuando se vio sometido a las tensiones que combaten contra el alma del piadoso. (Véase Heb. 5:7).

  • Llorar ante los ataques del pecado fue la experiencia del apóstol Pablo y de todos los israelitas que con todo el corazón querían obedecer las demandas de Dios para su pueblo. (Rom. 7.24)

III. El discípulo del Señor es aquel que practica la mansedumbre (V.5)

¿Qué es la mansedumbre? Es la disposición del corazón, de la voluntad, del yente que sin discusión ni resistencia se somete a la perfecta voluntad de Dios. Quizá tengamos una ilustración adecuada en el actitud de los animales domésticos como el buey, el asno, el camello, etc. sin ninguna resistencia obedecen a sus amos. La mansedumbre es lo que nos capacita para trabajar en línea de autoridad como bien lo dijo el centurión romano. (Mateo 8:9).

IV. El discípulo debe ser justo (V.6)

El discípulo de Jesucristo debe anhelar la justicia que viene de Dios. El discípulo del Señor Jesucristo debe anhelar la justicia como un estilo de vida un la relación con sus semejantes. Un hombre o mujer que en su hogar no practica la justicia, no puede ser discípulo del Señor; una persona que no sea justa en el salario y trato de sus obreros, no puede ser discípula del Señor; un obrero que no trabaje con fidelidad a su patrono, no puede ser discípulo del Señor.

V. El discípulo del Señor debe ser misericordioso (V.7)

  • La misericordia no es simpatía. No se trata de que yo hago bien porque una persona me simpatiza; yo debo obrar misericordia porque alguien me necesita y porque así lo ordena el Señor que si aún mi enemigo tiene hambre, yo debo darle de comer.
  • La misericordia no es obrar bien por conveniencia. El Evangelio de Lucas habla de un hombre que estaba a punto de perder su empleo de una manera inminente y comenzó a planear sobre qué haría después de perder su empleo. Llamó a los deudores de su patrono y de una manera tramposa les rebajó la deuda para ganar su simpatía y de esa manera le ayudaran cuando ya no tuviera empleo. (Lucas cap. 16) El mayordomo astuto obró a favor de las personas, pero no por misericordia, sino por conveniencia.
  • Misericordia es la que obró el buen samaritano que aún cuando los judíos eran sus enemigos, al ver a un hombre judío en desgracia hizo todo lo que estuvo a su alcance para salvar una vida. (Lucas 10:33)

VI. El discípulo debe ser limpio de corazón (V.8)

La Biblia dice que todos los pecados surgen del corazón (Mat.15:19). La Biblia también nos enseña que la falta de limpieza espiritual estorba en el servicio al Señor (II Timoteo 2:21) En un mundo tan lleno de trampas y tentaciones los creyentes debemos tener mucho cuidado para no sucumbir y fracasar en el servicio al Señor. Muchos de los conflictos que afrontamos los creyentes es por la falta de limpieza espiritual.

VII. El discípulo debe ser pacificador (V.9)

El discípulo del Señor debe estar presto a pedir perdón y a personar cuando se le ofende. El apóstol Pedro preguntó al Señor sobre cuántas veces se debe perdonar a un ofensor, si hasta siete veces, pero el Señor respondió que no hay límite al perdón. (Mateo 18:21,22).

El discípulo del Señor debe estar dispuesto a pacificar a otros que están en pugna tal como lo enseña el apóstol Pablo en Filipenses 4:3.

VIII. El discípulo debe ser sufrido (VS. 10,11)

Este sufrimiento es por causa de la fe, por causa del Evangelio del Señor Jesucristo. El apóstol Pablo dice que todos los que quieran vivir piadosamente, sufrirán persecución. (II Timoteo 3:12)

El Señor Jesucristo dice que los profetas del Antiguo Testamento sufrieron persecución por causa de la Palabra de Dios.

Conclusión:

Ser un discípulo del Señor siempre nos traerá problemas, pero el Señor dice que nuestra recompensa será grande. Estimado lector no sea Ud. un simple creyente en Jesucristo porque también el diablo cree; sea Ud. un discípulo del Señor Jesucristo para que tenga la dicha de todas las gloriosas promesas que el Señor ofrece en este pasaje a todos sus discípulos.

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Pasaje

Mateo 5:1-12

1 Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos.

2 Y abriendo su boca les enseñaba, diciendo:

3 Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

4 Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.

5 Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.

6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.

7 Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

8 Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

9 Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

10 Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

11 Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo.

12 Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.

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