Noviembre 18, 2019
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La Desobediencia

 
 

Esaú Crespo

Introducción:

La Biblia nos enseña que Dios hizo al hombre perfecto, pero que el ser humano tomó la decisión soberana de hacer su propia voluntad antes que la de Dios; a esto la Biblia le llama desobediencia. El pasaje que nos ocupa tiene como tema la desobediencia de un creyente que hizo su propia voluntad antes que la de Dios.

Sabemos por el libro del Éxodo que cuando el pueblo de Israel peregrinaba por el desierto entre Egipto y Canaán el pueblo de Amalec intentó aniquilar para siempre al pueblo de Dios. El atentado del pueblo de Amalec no fue sólo contra el pueblo peregrino de Israel, sino contra toda la raza humana porque si el pueblo israelita hubiera perecido nunca habría venido la salvación al género humano por medio de Jesucristo que fue descendiente directo de la nación hebrea.

La intención de Amalec tenemos que verla desde la perspectiva de la esperanza salvadora que Dios le anunció a nuestros primeros padres en el jardín del Edén (Gén.3:15) A este pasaje se le ha llamado el "protoevangelio" (primer anuncio de las buenas noticias de salvación) El Dios salvador anuncia a la raza humana que de la descendencia de Eva se levantaría el que iba a aplastar a Satanás para siempre; el apóstol Pablo enseña en el libro de Gálatas que la "descendencia" anunciada se refiere a nuestro glorioso Salvador Jesucristo. Con el desarrollo de la Historia Dios siguió anunciando la salvación como lo vemos en Génesis cap. 12:1-3 donde Dios la anuncia a Abraham que en su descendencia serían benditas todas las familias de la tierra; el pasaje dice textualmente:

"Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra."
Como podemos ver, en este último pasaje hay una promesa de salvación para toda la humanidad. La lista continúa, pero nos limitaremos a estos pasajes tan importantes sobre el tema que estamos tratando. Si Amalec hubiere logrado erradicar al pueblo de Dios, también nuestra esperanza habría perecido. Entonces las implicaciones del plan de Amalec no son sólo de arrasar con un pueblo, sino de arrasar con la salvación que Dios había provisto para toda la humanidad y para todas las generaciones. Dios ordenó a Moisés que se registrara aquel atentado y que llegaría el momento de ejecutar la venganza:

"Entonces vino Amalec y peleó contra Israel en Refidim. Y dijo Moisés a Josué: Escógenos varones, y sal a pelear contra Amalec; mañana yo estaré sobre la cumbre del collado, y la vara de Dios en mi mano. E hizo Josué como le dijo Moisés, peleando contra Amalec; y Moisés y Aarón y Hur subieron a la cumbre del collado. Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec. Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol. Y Josué deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espada.

Y Jehová dijo a Moisés: Escribe esto para memoria en un libro, y di a Josué que raeré del todo la memoria de Amalec de debajo del cielo. Y Moisés edificó un altar, y llamó su nombre Jehová-nisi; y dijo: Por cuanto la mano de Amalec se levantó contra el trono de Jehová, Jehová tendrá guerra con Amalec de generación en generación"

Llegó el tiempo de ejecutar la venganza divina contra los enemigos de Dios y la comisión le fue dada al rey Saúl; la orden de Dios fue bien clara: Saúl arrasaría con toda clase de vida, tanto de las personas como también de los animales (Véase I Samuel cap. 15), pero Saúl dejó con vida lo más gordo del ganado y también al rey enemigo. ¿Obedeció el rey Saúl? ¡Claro que no! La Biblia nos enseña con diáfana claridad lo terrible que son las consecuencias de no obedecer la Palabra de Dios.

I. La desobediencia es rebelión (v. 23).

"Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación."
A veces pensamos neciamente que los pecados que ofenden a Dios son sólo aquellos pecados groseros y vulgares que la gente comete como son los adulterios, los asesinatos, las violaciones, los secuestros, etc., pero la Biblia nos enseña que toda desobediencia es ofensa a Dios; aprendemos en el discurso del Señor en el Sermón del Monte que el pecado no sólo es asunto de hacer, sino también de pensar y de no hacer (Mateo caps. 5,6,7). La Biblia nos habla del pecado de la murmuración, de la raíz de amargura, de la falta de misericordia, de la falta de gratitud al Señor, etc.

II. La desobediencia no se justifica con dádivas (v. 22).

"Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová?"
Este error no era nuevo en los días de Saúl; es tan viejo como la misma humanidad: en el libro de Génesis cap. 4 el impío Caín trató de agradar a Dios con ofrendas basadas en el orgullo y la falta de fe en la Palabra de Dios.

El rey Saúl argumenta que los animales que no mató eran para ofrenda a Dios, pero por el contexto sabemos que en realidad el ganado lo quería para él; y el hecho de que perdonara al rey de Amalec no fue por ningún gesto de misericordia, si no para exhibirlo como trofeo y así alimentar su loca megalomanía de la que tanto adolecía como evidentemente lo demostró después.

Nuestro pasaje nos hace reflexionar de lo que ocurre en nuestra iglesia hoy día donde muchas personas creen que con participar en algunos ritos, que con dar los diezmos y ofrendas (en algunos países los diezmos a las iglesias se pueden deducir en la declaración de los impuestos), que con asistir a reuniones religiosas con alguna regularidad, etc. que con eso van agradar a Dios. ¡Equivocación! ¡Craso error! La Biblia nos enseña que Dios espera primero la obediencia, después que vengan los ritos, los diezmos, las alabanzas, etc., pero primero...¡La Obediencia!

III. La desobediencia es tan vulgar como el ocultismo y la idolatría (v. 23).

¡No importa cuán intrascendente nos parezcan algunos pecados! Todo pecado es ofensa contra Dios. El rey Saúl mostró el poco respeto que tenía para el Dios bendito que lo había levantado de su humilde condición. No mostró gratitud ni sometimiento a la voluntad de Dios.

IV. La desobediencia hiere el corazón de Dios (15:10).

Yo soy padre de tres hijos y cuando alguno de ellos desobedece mis órdenes, me siento herido; mi corazón se angustia al pensar que si me desobedecen en cosa pequeñas, de esa manera están mostrando su capacidad para desobedecer en cosas grandes. El Señor Jesucristo enseña que si somos infieles en las cosas pequeñas, también lo seremos en las cosas grandes

V. La desobediencia genera otros pecados.

  • Hipocresía (v. 13) Vino, pues, Samuel a Saúl, y Saúl le dijo: Bendito seas tú de Jehová; yo he cumplido la palabra de Jehová.

  • Le llama "bendito" al profeta Samuel cuando no tenía respeto por la palabra profética ni por la persona del profeta ya que la Biblia dice que después Samuel tenía temor de que Saúl lo matara como mató a muchos profetas de Jehová

  • Mentira (vs. 15,21) Y Saúl respondió: De Amalec los han traído; porque el pueblo perdonó lo mejor de las ovejas y de las vacas, para sacrificarlas a Jehová tu Dios, pero lo demás lo destruimos.

    El rey Saúl mintió tratando de justificar su pecado, pero lo que hizo fue complicar más su situación delante de Dios. Cuando los creyentes pequemos contra Dios los que debemos hacer es confesar nuestro pecado delante de Dios y tomar la decisión de no seguir pecando contra Dios; si así lo hacemos Dios nos perdonará y nuestro pecado tendrá su final y Dios nos restaurará a su íntima comunión. Por favor lea la Primera Carta del apóstol Juan cap. 1:7

VI. La desobediencia trae consecuencias.

  • Pérdida del Reino.
  • Pérdida de la bendición del Señor.
  • Pé1dida del mejor amigo (v.35)

Conclusión:

La desobediencia contra Dios no trae buenos resultados. Es mejor obedecer, aunque algunas veces tengamos que llorar ante las tempestades del pecado, pero después habrá paz en nuestros corazones y nuestras mentes; estaremos en paz con Dios y no le haremos daño a nuestro prójimo porque gozaremos de las bendiciones de nuestro Dios en todo sentido como fruto de nuestra obediencia a su Palabra.

La obediencia es una disciplina que debemos aprender en nuestro hogar cuando somos niños, cuando crecemos y somos adultos no nos será difícil la obediencia. Si adultos entregamos nuestra vida a Cristo, entonces el Espíritu Santo nos dará poder para que obedezcamos los mandamientos del Señor.

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Pasaje

I Samuel 15:10-35

15:10 Y vino palabra de Jehová a Samuel, diciendo:

15:11 Me pesa haber puesto por rey a Saúl, porque se ha vuelto de en pos de mí, y no ha cumplido mis palabras. Y se apesadumbró Samuel, y clamó a Jehová toda aquella noche.

15:12 Madrugó luego Samuel para ir a encontrar a Saúl por la mañana; y fue dado aviso a Samuel, diciendo: Saúl ha venido a Carmel, y he aquí se levantó un monumento, y dio la vuelta, y pasó adelante y descendió a Gilgal.

15:13 Vino, pues, Samuel a Saúl, y Saúl le dijo: Bendito seas tú de Jehová; yo he cumplido la palabra de Jehová.

15:14 Samuel entonces dijo: ¿Pues qué balido de ovejas y bramido de vacas es este que yo oigo con mis oídos?

15:15 Y Saúl respondió: De Amalec los han traído; porque el pueblo perdonó lo mejor de las ovejas y de las vacas, para sacrificarlas a Jehová tu Dios, pero lo demás lo destruimos.

15:16 Entonces dijo Samuel a Saúl: Déjame declararte lo que Jehová me ha dicho esta noche. Y él le respondió: Di.

15:17 Y dijo Samuel: Aunque eras pequeño en tus propios ojos, ¿no has sido hecho jefe de las tribus de Israel, y Jehová te ha ungido por rey sobre Israel?

15:18 Y Jehová te envió en misión y dijo: Ve, destruye a los pecadores de Amalec, y hazles guerra hasta que los acabes.

15:19 ¿Por qué, pues, no has oído la voz de Jehová, sino que vuelto al botín has hecho lo malo ante los ojos de Jehová?

15:20 Y Saúl respondió a Samuel: Antes bien he obedecido la voz de Jehová, y fui a la misión que Jehová me envió, y he traído a Agag rey de Amalec, y he destruido a los amalecitas.

15:21 Mas el pueblo tomó del botín ovejas y vacas, las primicias del anatema, para ofrecer sacrificios a Jehová tu Dios en Gilgal.

15:22 Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros.

15:23 Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey.

15:24 Entonces Saúl dijo a Samuel: Yo he pecado; pues he quebrantado el mandamiento de Jehová y tus palabras, porque temí al pueblo y consentí a la voz de ellos. Perdona, pues, ahora mi pecado,

15:25 y vuelve conmigo para que adore a Jehová.

15:26 Y Samuel respondió a Saúl: No volveré contigo; porque desechaste la palabra de Jehová, y Jehová te ha desechado para que no seas rey sobre Israel.

15:27 Y volviéndose Samuel para irse, él se asió de la punta de su manto, y éste se rasgó.

15:28 Entonces Samuel le dijo: Jehová ha rasgado hoy de ti el reino de Israel, y lo ha dado a un prójimo tuyo mejor que tú.

15:29 Además, el que es la Gloria de Israel no mentirá, ni se arrepentirá, porque no es hombre para que se arrepienta.

15:30 Y él dijo: Yo he pecado; pero te ruego que me honres delante de los ancianos de mi pueblo y delante de Israel, y vuelvas conmigo para que adore a Jehová tu Dios.

15:31 Y volvió Samuel tras Saúl, y adoró Saúl a Jehová.

15:32 Después dijo Samuel: Traedme a Agag rey de Amalec. Y Agag vino a él alegremente. Y dijo Agag: Ciertamente ya pasó la amargura de la muerte.

15:33 Y Samuel dijo: Como tu espada dejó a las mujeres sin hijos, así tu madre será sin hijo entre las mujeres. Entonces Samuel cortó en pedazos a Agag delante de Jehová en Gilgal.

15:34 Se fue luego Samuel a Ramá, y Saúl subió a su casa en Gabaa de Saúl.

15:35 Y nunca después vio Samuel a Saúl en toda su vida; y Samuel lloraba a Saúl; y Jehová se arrepentía de haber puesto a Saúl por rey sobre Israel.

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