Abril 12, 2021
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Como Vencer A Nuestros Enemigos - Primera Parte

 
 

Esaú Crespo

Introducción:

La vida cristiana está llena de obstáculos y sinsabores; dificultades que sobrevendrán en la experiencia de la vida tal como el Señor Jesucristo lo anticipó. Cristo dijo que en el mundo tendremos aflicciones.

Es el deseo de nuestro corazón que la siguiente serie de mensajes basados en el libro de Jueces nos dé una serie de herramientas espirituales para poder hacer frente a toda la oposición que sufrimos los que creemos en el señor Jesucristo.

El libro de Jueces cubre un período de los más trágicos en la historia del pueblo hebreo. Josué y todos los líderes habían fallecido y parece que debido a las guerras propias de la conquista, hubo un descuido tremendo en cuanto a la educación de las nuevas generaciones porque el autor dice que después de la muerte de los líderes "se levantó una generación que no conocía a Jehová". El mismo pecado de la nación provocó que la cohesión social se fragmentara y dicha debilidad fue aprovechada por las naciones vecinas que eran hostiles al pueblo de Dios. Israel fue subyugado por sus enemigos, pero Dios respondió al clamor levantando caudillos que fueron conocidos por el nombre de "Jueces".

El estudio de este libro de Jueces nos provee de algunos principios espirituales aplicables a la vida cristiana. Nuestros enemigos no son de índole social como en el caso de los hebreos, sino de orden espiritual y que, por cierto, son más peligrosos porque el daño de ellos no sólo afectan nuestra vida presente, sino también nuestra eternidad. Veamos, pues, algunos ejemplos:

  • Satanás.
  • El mundo
  • Nuestra naturaleza pecaminosa
  • Las enfermedades
  • Los conflictos familiares
  • El entorno social
  • Etc.

El pecado fue la causa de todos los problemas que estaba padeciendo el pueblo de Israel. El Texto bíblico nos dice con diáfana claridad por qué los hijos de Israel sufrían aquellos atropellos:

  • Veamos v. 1 "Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová".
  • Veamos v. 10 "Pero no habéis obedecido mi voz"

La Biblia enseña que como resultado del pecado, el pueblo de Israel sufría las siguientes desgracias:

  • Vida cavernaria (v.2)
  • Hambruna (v.4)
  • Pobreza (v. 6)
  • Temor a los demonios (v.10) "No temáis a los dioses de los amorreos"

    La falta de temor a Dios trajo como consecuencia el temor a los demonios, porque: a menos temor de Dios, más temor al diablo; a más temor de Dios, menos temor al Diablo.

Ante todo este laberinto de problemas ¿Cómo salir victorioso? El pasaje nos enseña lo que pasó con Gedeón cuando trataba de esconder el trigo para que sus enemigos no se lo robaran

I. Un encuentro personal con Dios (vs. 11-16).

Cuando hablamos de "encuentro personal con Dios" simplemente estamos hablando del momento glorioso cuando una persona escucha la Palabra de Dios y deposita toda su confianza en Jesucristo. Es posible que en ese momento la persona tenga emociones nunca experimentadas, pero el encuentro con Dios no se basa tanto en las emociones, sino en el hecho de creer el mensaje del Evangelio y vivir de acuerdo a las enseñanzas de dicho Evangelio.

  • A. Dios toma la iniciativa (v.12)
  • B. El Dios todopoderoso sacó a Israel de Egipto (v. 13).
  • C. La victoria no depende de nosotros, sino de Dios (vs. 14-16)
  • D. La obra misericordiosa de Dios es por gracia (v. 17)

II. Primera exigencia divina:

"Derriba el altar de Baal" (v. 25). Recordemos que el pueblo de Israel estaba rodeado de pueblos paganos con ideas contrarias a la enseñanza de Moisés; y los paganos no sólo estaban alrededor, sino que de acuerdo al libro de Josué, dichas personas vivían inmersas en las mismas comunidades israelitas. Las religiones cananeas contaminaron la mentalidad del pueblo de Dios y uno de los cultos más populares en Canaán fue el culto del Dios Baal: En el panteón cananeo Baal era hijo del dios El y esposo de la diosa de la fertilidad llamada Asera y otras veces llamada Anat. De acuerdo a la mitología cananea Baal era el Dios de la tormenta y por lo tanto proveedor de sustento. Los cultos dedicados a dicha deidad eran terribles orgías de desenfreno sensual como de derramamiento de sangre de niños y de mujeres vírgenes. De allí que vemos como Dios le ordena a Gedeón que destruya la estatua de Baal porque no se puede servir a Dios con Baales en nuestro corazón. El Señor Jesucristo dice en el Sermón de la Montaña que:

Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. (Mateo 6:24)

Por lo tanto, Dios exigió a Gedeón que era necesario derribar el santuario de Baal. Si Dios va a obrar en nuestra vida para derribar todas las amenazas que se ciernen sobre nosotros, tenemos que despojarnos de todo lo que estorbe la presencia de Dios en nuestra vida.

Los Baales son la causa de todas nuestras miserias, entonces tenemos que deshacernos de ellos. Para hacerlo necesitamos:

  • Valor (V. 27) Gedeón estuvo dispuesto a sufrir consecuencias por ir en contra de lo que la generalidad hacía. Pero la Biblia dice que:
    • Dios nos ha dado poder II Timoteo 1: 7,8
    • Y que Dios aborrece a los cobardes (Apocalipsis 21: 7,8)
  •  Tenemos que paga un precio (vs. 28 -32)

III. Segunda exigencia divina: "Construye un altar a Jehová" (v. 26)

El lugar que ocupa Baal debe ocuparlo Dios. Tenemos que sustituir un vicio por una virtud; un mal hábito por uno bueno.

Veamos estos pasajes:

  • I Tesalonicenses 1:9
  • Romanos 6:19

Esto esta en consonancia con la enseñanza de Jesucristo en Mateo 12: 43-45

Necesitamos que en nuestra vida reine Dios (I Juan 4:4)

Conclusión:

Esos Baales quizá sean:

  • Un pecado escondido
  • Una mal hábito
  • Una falta de amor
  • Una amistad no agradable a Dios.

Toda oposición espiritual puede ser vencida si nos rendimos a Dios sacando de nuestra vida toda ofensa a Dios y hacemos de Jesucristo nuestro Salvador, Maestro Señor y Pastor.

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Pasaje

Jueces 6:1-32

1 Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová; y Jehová los entregó en mano de Madián por siete años.

2 Y la mano de Madián prevaleció contra Israel. Y los hijos de Israel, por causa de los madianitas, se hicieron cuevas en los montes, y cavernas, y lugares fortificados.

3 Pues sucedía que cuando Israel había sembrado, subían los madianitas y amalecitas y los hijos del oriente contra ellos; subían y los atacaban.

4 Y acampando contra ellos destruían los frutos de la tierra, hasta llegar a Gaza; y no dejaban qué comer en Israel, ni ovejas, ni bueyes, ni asnos.

5 Porque subían ellos y sus ganados, y venían con sus tiendas en grande multitud como langostas; ellos y sus camellos eran innumerables; así venían a la tierra para devastarla.

6 De este modo empobrecía Israel en gran manera por causa de Madián; y los hijos de Israel clamaron a Jehová.

7 Y cuando los hijos de Israel clamaron a Jehová, a causa de los madianitas,

8 Jehová envió a los hijos de Israel un varón profeta, el cual les dijo: Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Yo os hice salir de Egipto, y os saqué de la casa de servidumbre.

9 Os libré de mano de los egipcios, y de mano de todos los que os afligieron, a los cuales eché de delante de vosotros, y os di su tierra;

10 y os dije: Yo soy Jehová vuestro Dios; no temáis a los dioses de los amorreos, en cuya tierra habitáis; pero no habéis obedecido a mi voz.

11 Y vino el ángel de Jehová, y se sentó debajo de la encina que está en Ofra, la cual era de Joás abiezerita; y su hijo Gedeón estaba sacudiendo el trigo en el lagar, para esconderlo de los madianitas.

12 Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová está contigo, varón esforzado y valiente.

13 Y Gedeón le respondió: Ah, señor mío, si Jehová está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Y dónde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado, diciendo: ¿No nos sacó Jehová de Egipto? Y ahora Jehová nos ha desamparado, y nos ha entregado en mano de los madianitas.

14 Y mirándole Jehová, le dijo: Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te envío yo?

15 Entonces le respondió: Ah, señor mío, ¿con qué salvaré yo a Israel? He aquí que mi familia es pobre en Manasés, y yo el menor en la casa de mi padre.

16 Jehová le dijo: Ciertamente yo estaré contigo, y derrotarás a los madianitas como a un solo hombre.

17 Y él respondió: Yo te ruego que si he hallado gracia delante de ti, me des señal de que tú has hablado conmigo.

18 Te ruego que no te vayas de aquí hasta que vuelva a ti, y saque mi ofrenda y la ponga delante de ti. Y él respondió: Yo esperaré hasta que vuelvas.

19 Y entrando Gedeón, preparó un cabrito, y panes sin levadura de un efa de harina; y puso la carne en un canastillo, y el caldo en una olla, y sacándolo se lo presentó debajo de aquella encina.

20 Entonces el ángel de Dios le dijo: Toma la carne y los panes sin levadura, y ponlos sobre esta peña, y vierte el caldo. Y él lo hizo así.

21 Y extendiendo el ángel de Jehová el báculo que tenía en su mano, tocó con la punta la carne y los panes sin levadura; y subió fuego de la peña, el cual consumió la carne y los panes sin levadura. Y el ángel de Jehová desapareció de su vista.

22 Viendo entonces Gedeón que era el ángel de Jehová, dijo: Ah, Señor Jehová, que he visto al ángel de Jehová cara a cara.

23 Pero Jehová le dijo: Paz a ti; no tengas temor, no morirás.

24 Y edificó allí Gedeón altar a Jehová, y lo llamó Jehová-salom; el cual permanece hasta hoy en Ofra de los abiezeritas.

25 Aconteció que la misma noche le dijo Jehová: Toma un toro del hato de tu padre, el segundo toro de siete años, y derriba el altar de Baal que tu padre tiene, y corta también la imagen de Asera que está junto a él;

26 y edifica altar a Jehová tu Dios en la cumbre de este peñasco en lugar conveniente; y tomando el segundo toro, sacrifícalo en holocausto con la madera de la imagen de Asera que habrás cortado.

27 Entonces Gedeón tomó diez hombres de sus siervos, e hizo como Jehová le dijo. Mas temiendo hacerlo de día, por la familia de su padre y por los hombres de la ciudad, lo hizo de noche.

28 Por la mañana, cuando los de la ciudad se levantaron, he aquí que el altar de Baal estaba derribado, y cortada la imagen de Asera que estaba junto a él, y el segundo toro había sido ofrecido en holocausto sobre el altar edificado.

29 Y se dijeron unos a otros: ¿Quién ha hecho esto? Y buscando e inquiriendo, les dijeron: Gedeón hijo de Joás lo ha hecho. Entonces los hombres de la ciudad dijeron a Joás:

30 Saca a tu hijo para que muera, porque ha derribado el altar de Baal y ha cortado la imagen de Asera que estaba junto a él.

31 Y Joás respondió a todos los que estaban junto a él: ¿Contenderéis vosotros por Baal? ¿Defenderéis su causa? Cualquiera que contienda por él, que muera esta mañana. Si es un dios, contienda por sí mismo con el que derribó su altar.

32 Aquel día Gedeón fue llamado Jerobaal, esto es: Contienda Baal contra él, por cuanto derribó su altar.

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