Noviembre 11, 2019
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Prevengámonos De Los Peligros Espirituales

 
 

Esaú Crespo

Introducción

¡Cuántos fracasos se cometen en la vida por falta de orientación! Entendemos que hay personas con una rebeldía contumaz que no les permite admitir la orientación; pero también hay muchas personas que están dispuestas a aceptar la corrección. De estas últimas podemos decir que si se les ayudara con el consejo a tiempo, no fracasarían en la vida. En el pasaje vemos al Señor ayudando a sus discípulos con la orientación a tiempo para que no vayan a fracasar en su vida adoptando las doctrinas de los que no obedecen a Jesucristo. Meditemos el siguiente pasaje:

"Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo; mas en la multitud de consejeros hay seguridad" (Proverbios 11:14)

Dios no ha dejado al ser humano a ciegas como creían los Deístas al afirmar que Dios no se interesa ni por la creación ni por la historia de los hombres. Veamos cómo Dios nos ha ayudado y lo sigue haciendo: El nos ha dejado su Palabra. La Biblia es el mensaje de Dios para que los seres humanos vivamos bajo la dirección de la Palabra; Dios nos ha dado su Espíritu Santo. El Espíritu Santo es Dios y uno de sus ministerios es guiar al ser humano para que viva en obediencia a Dios y así no fracase.

El mismo Señor Jesús es la luz del mundo como lo dice Juan 1:9:

"Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo"

Jesús es la luz del mundo y el que la sigue no andará en tinieblas, sino que la luz de Dios iluminará sus pasos por esta tierra. ¡Cristo es la luz del mundo! Veamos, pues, como el Señor orienta a su pueblo de los peligros doctrinales de este mundo:

I. La levadura de la maldad

"Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos, y de la levadura de Herodes" (Marcos 8:15)

El hombre que gobernaba Israel en los días del nacimiento del Señor, era Herodes llamado "El Grande". Este hombre era tan malvado que fue capaz de asesinar a su esposa Marianne y a sus hijos, sólo porque sospechaba que sus víctimas querían arrebatarle el poder. En los días de este gobierno regio la sangre inocente fue derramada como consecuencia de la política cruel e inhumana de este loco, pero con una locura clásica, la del poder. Si la historia humana arrancara desde los días de este gobierno criminal, Herodes sería, entonces, el prototipo de la maldad. Pero debemos preguntarnos: ¿Es Herodes un individuo de otro planeta o con una naturaleza ajena a la naturaleza humana? ¡No! Todos los seres humanos tenemos la capacidad de cometer las atrocidades más criminales y vulgares si las condiciones fueran propicias. El Señor dice que nosotros los seres humanos no "sabemos de que espíritu somos". En otras palabras, él dice que no sabemos de qué somos capaces si tuviéramos la oportunidad. Por eso es que los cristianos debemos guardar la comunión con el Señor para que él nos proteja y nos guarde de pecar contra Dios y contra nuestro prójimo.

En I Corintios 5:7,8 el apóstol Pablo nos hace la siguiente exhortación:

"Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad".

La historia nos enseña que tanto Herodes el Grande como todos sus descendientes, mantuvieron el mismo estilo de gobierno hasta que fueron removidos por los romanos.

Entonces prevengámonos de la levadura de la maldad. A propósito, ¿por qué la Biblia utiliza la levadura para ilustrar toda maldad, toda idea contraria a la verdad de Dios? Resulta interesante que la Biblia nos enseña que Dios no permitió que el pan que se ofrecía en su altar llevar levadura. La semana de la celebración de la fiesta de la Pascua tenía que comerse pan, pero sin levadura.

¿Qué es la levadura? Son microorganismos cuya finalidad es corromper la materia orgánica. Son responsables de la putrefacción de los cuerpos biológicos.

En el mundo espiritual el pecado está ilustrado por la levadura, la semilla de la maldad. Los virus de la maldad están en nosotros, pero nada pueden hacer por causa de la presencia del Espíritu Santo y de la Palabra de Dios.

Debemos cuidarnos, también, de otra clase de levadura..

II. La levadura de la hipocresía.

"Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía". (Luc. 12: 1)

Hipocresía es falta de sinceridad

La palabra esta asociada con el teatro griego donde los actores escondían su verdadero rostro detrás de una máscara.

Los fariseos aparentaban obediencia a Dios, pero dicha obediencia sólo era de apariencia porque el Señor en Mateo 23 hace una radiografía espiritual bien detallada de lo que en realidad eran dichas personas. La Palabra de Dios nos da muchos ejemplos de personas que trataban de dar la impresión de ser entregadas a Dios, pero en realidad eran contrarias a Dios.

Recordemos dos ilustraciones:

Herodes Decía querer adorar al niño, pero en verdad lo quería asesinar

Judas Iscariote. Dijo a Jesús: "Salve maestro", y lo besó en la mejilla derecha, pero para Judas el Señor sólo era un medio al cual sacar provecho. Y la lista podría continuar sobre personas que aparentaban piedad, pero sus corazones estaban lejos de Dios. Seamos cuidadosos con la levadura de la hipocresía.

Tenemos que relacionarnos con el mundo, pero no comulgar con él:

"No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?

¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo?

¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, Y seré su Dios, Y ellos serán mi pueblo.

Por lo cual, Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, Y no toquéis lo inmundo; Y yo os recibiré,

Y seré para vosotros por Padre, Y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.

Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios" (II Corintios 6:14-7:1)

III. La levadura de la tradición.

El Señor condenó la tradición de los fariseos porque éstos ponían la tradición al mismo nivel de la Palabra de Dios:

"Entonces se acercaron a Jesús ciertos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo:

¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan. Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?"(Mateo 15:1-3)

No decimos que todas las tradiciones son malas, de hecho hay tradiciones buenas, pero si éstas están bajo el control de la Palabra de Dios. Veamos algunas tradiciones del mundo cristiano occidental:

  • La cena navideña
  • La celebración del día del anciano bautista.
  • La celebración de la Independencia de cada país.
  • Las celebraciones de los cumpleaños.
  • La celebración del Día de las Madres.

Todas estas tradiciones son buenas, si tienen como fin contribuir a la armonía familiar, a la honra del Señor y, como se dijo al principio, que estén bajo el control de la Palabra de Dios.

IV. La levadura de la incredulidad.

El pasaje dice claramente que se tenga cuidado con la levadura de los saduceos. Los saduceos eran los racionalistas de aquellos días; eran los que negaban la existencia de lo que los sentidos no pueden percibir. La Biblia nos da información acerca de las doctrinas concretas que los saduceos negaban:

  • No creían en el más allá.
  • No creían en los espíritus.
  • No creían en los seres angelicales.

Debemos cultivar la fe por la palabra de Dios y la oración para que no nos contaminemos con la incredulidad. Cuando la incredulidad se apodera de nuestras mentes y corazones ya comenzó la debacle espiritual. El pasaje citado a continuación nos muestra la verdad de que vivimos de acuerdo a lo que creemos.

"Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor. Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa.

Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis.

¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo?

Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así.

De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá.

Pero si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir;

y comenzare a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos,

Vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe,

y lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes".  (Mateo 24: 45-51)

Conclusión

¿Como guardarnos de esos peligros?

  • Oremos (Mateo 26:41)
  • Congreguémonos (Mateo 18:19, 20)
  • Enseñemos la Palabra en el discipulado cristiano (Mateo 28:19, 20)

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Pasaje

Mateo 16:5-12

5 Llegando sus discípulos al otro lado, se habían olvidado de traer pan.

6 Y Jesús les dijo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos.

7 Ellos pensaban dentro de sí, diciendo: Esto dice porque no trajimos pan.

8 Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué pensáis dentro de vosotros, hombres de poca fe, que no tenéis pan?

9 ¿No entendéis aún, ni os acordáis de los cinco panes entre cinco mil hombres, y cuántas cestas recogisteis?

10 ¿Ni de los siete panes entre cuatro mil, y cuántas canastas recogisteis?

11 ¿Cómo es que no entendéis que no fue por el pan que os dije que os guardaseis de la levadura de los fariseos y de los saduceos?

12 Entonces entendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura del pan, sino de la doctrina de los fariseos y de los saduceos.

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