Enero 22, 2021
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La Seguridad De La Salvación

 
 

Esaú Crespo
Introducción:

Una de las doctrinas más comentadas en los círculos evangélicos es con respecto a si la salvación se pierde o no. Los que afirman que la salvación se pierde se basan en ciertos pasajes bíblicos, sobre todo del libro de Hebreos, pero no toman en cuenta que dicho libro fue escrito a lectores que estaban familiarizados con las Escrituras Hebreas así como con los hechos históricos relacionados con el ministerio, muerte y resurrección del Señor Jesucristo.

En realidad, la evidencia bíblica es contundente en cuanto a la doctrina de la salvación eterna que es recibida sólo por la fe en el Señor Jesucristo.

I. El tiempo del verbo presente de la salvación.

En Juan 3:16 la Biblia afirma que el que cree en Cristo tiene vida eterna. El tiempo del verbo es presente continuo, o sea que se tiene la vida eterna siempre. Por otra parte, Dios por la fe en Cristo ofrece vida eterna, no vida temporal. Si Dios salvara al pecador por un espacio de un millón de años, entonces ya no sería vida eterna; si Dios me salvara a mí mientras yo me porto bien, entonces ya no sería vida eterna, sino vida temporal.

II. La posición de los santos.

En Juan 10:28,29 Jesús afirma que nadie nos puede arrebatar de la mano del Padre. Sabe Ud. que la persona más interesada en que yo me vaya al infierno es el diablo, pero Jesús afirma que nadie nos puede arrebatar de la mano de su Padre. Si el diablo fuera capaz de robarme la vida eterna, a dos conclusiones llegaríamos: O Jesús no sabía lo que estaba diciendo (lo que sería una blasfemia contra Dios) o el diablo es bondadoso y por su bondad iremos al cielo (lo que sería una terrible herejía). ¡Nadie puede arrebatar al creyente de la mano del Padre celestial!

III. La presencia del Espíritu Santo en el corazón del creyente.

En Efesios 1:13,14 el apóstol Pablo enseña que el creyente ha sido sellado con el Espíritu Santo. Pablo afirma que la presencia del Espíritu Santo es la garantía divina que nadie nos puede quitar la vida eterna.

IV. La permanencia de la filiación.

En Juan 1:11,12 leemos que el creyente en Cristo nace en la familia de la fe no por lazos sanguíneos o ritos religiosos, sino por el poder de Dios. Si en el mundo filial nadie pude destruir el lazo familiar, mucho menos en el mundo espiritual.

V. La perfección del sacrificio del Señor Jesucristo. (Hebreos 10:3,4,114,29)

La Biblia afirma que el sacrificio de Cristo fue perfecto. Ya no hay nada más que agregar a la obra del Señor a favor de los pecadores

VI . El poder del Dios soberano (I Pedro 1:3,5)

VII. La promesa de las Escrituras. (Fil. 1:6)

Conclusión:

La salvación es obra de Dios; la obra el cielo para beneficio de los pecadores. La única responsabilidad del pecador es creer en el Señor Jesucristo. Cuando la gracia de Dios se juntan con la fe del pecador, entonces se opera el milagro de la salvación. Por consecuencia, si alguien afirma que hay que hacer un esfuerzo para conservar la salvación, entonces la salvación ya no es por fe, sino por obras y esto está en contra de la enseñanza bíblica.

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