Mayo 22, 2017
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Paz Con Dios

 
 

Mart√≠n Lutero naci√≥ en Eisleben, Alemania, el 10 de noviembre de 1483, nueve a√Īos antes del descubrimiento de Am√©rica por Crist√≥bal Col√≥n.

Desde ni√Īo fue ense√Īado en la religi√≥n de acuerdo a los conceptos de esa √©poca que no ense√Īaba el amor de Dios sino que lo presentaba como el Juez severo. Lutero relata que se pon√≠a p√°lido cada vez que o√≠a el nombre de Jes√ļs.

Mientras estudiaba leyes en la Universidad de Erfurt, encontró un día en la biblioteca una Biblia latina. Le fue una sorpresa ver que ella contenía mucho más que las porciones de los Evangelios y las Epístolas que se leían en las iglesias.

Varias cosas sucedieron que cambiaron por completo el curso de la vida de Lutero. Fue el blanco de una enfermedad severa; tuvo un accidente que por poco le hace morir desangrado; en un camino lo agarró una tormenta y cerca de él cayó un rayo que lo dejó aturdido--todo esto hizo que entrara en un monasterio y se hiciera monje. Muy preocupado por la salvación de su alma, creyó que dentro de un monasterio podría llevar una vida más santa que fuera de él, y que podría conseguir reposo y tranquilidad para su atribulado corazón. Fue fiel observante de las reglas del monasterio, y hacía cuanto sacrificio fuese necesario en la falsa esperanza de aplacar la ira de Dios y de ganarse su propia salvación.

En 1507 fue ordenado sacerdote. En 1508, a los 25 a√Īos de edad, fue llamado a la Universidad de Wittenberg para ense√Īar filosof√≠a. Al siguiente a√Īo recibi√≥ permiso para explicar las Escrituras a los estudiantes. Fue entonces cuando se dedic√≥ al estudio de las Escrituras con diligencia especial y con entusiasmo marcado. Cuando Lutero empez√≥ a predicar pronto los estudiantes y el pueblo se api√Īaban para escucharle; fue as√≠ como inici√≥ la predicaci√≥n de sus vigorosos sermones y la gente o√≠a con avidez la explicaci√≥n del mensaje de la salvaci√≥n de Cristo.

Dos a√Īos m√°s tarde Lutero fue enviado a Roma. Las cosas que vio y oy√≥ all√≠ le hicieron comprender la corrupci√≥n tan grande que exist√≠a en la iglesia de aquel tiempo. Poco despu√©s de regresar de Roma se le confiri√≥ el t√≠tulo de Doctor en Divinidades.

A esas alturas, el papa León X, necesitaba dinero para terminar la construcción de la catedral de San Pedro en Roma. Para conseguir este dinero, autorizó la venta de indulgencias. El fraile Dominico Juan Tetzel vino a las cercanías de Wittenberg para venderlas. Muchos de los que venían a confesarse con Lutero le decían que no tenían que arrepentirse porque ya habían comprado las indulgencias.

Después de haber tratado de poner fin a esta abominación, Lutero el 31 de octubre de 1517, clavó un pliego con noventa y cinco tesis o proposiciones en la puerta de la iglesia del castillo en Wittenberg. En estas tesis declaró que el perdón de los pecados no se puede conseguir comprando indulgencias, y que todo cristiano que verdaderamente se arrepiente de sus pecados y cree en Cristo como su Salvador tienen perdón pleno, sin carta alguna de perdón. Este documento fue reproducido y pronto se divulgó por Europa. Dondequiera que algunos se congregaban, ellas eran el tópico de discusión.

Al principio el papa opt√≥ por ignorarlas; pero m√°s tarde mand√≥ que Lutero se presentara en Roma. Temiendo de que Lutero, si iba all√°, no se librar√≠a de la c√°rcel o a√ļn de la muerte, el elector Federico el Sabio insisti√≥ que Lutero fuera juzgado en territorio alem√°n. A Lutero entonces se le pidi√≥ que compareciera ante el cardenal Cayetano en Augsburgo, y ante Miltitz en Altenburgot; pero estos hombres no pudieron responder a los argumentos que Lutero present√≥ de las Escrituras. Lutero, pues, atac√≥ abiertamente las ense√Īanzas falsas y la corrupci√≥n de la iglesia. Esto tuvo por resultado su excomuni√≥n.

En 1521 Lutero recibió una orden del emperador Carlos V para que compareciera ante la dieta de Worms. Allí se le pidió que se retractara de todo lo que había escrito contra el papa y la iglesia; pero él declaró: "Si no me convencen con testimonios sacados de la Sagrada Escritura, yo no quiero ni puedo retractarme de nada".

El emperador le privó de sus derechos civiles y le declaró legalmente muerto. Pero sus amigos, lo llevaron al castillo de Wartgurgo. Aquí empezó la traducción de la Biblia al alemán, de modo que le pueblo pudiera leerla en su propio idioma. Al regresar a Wittenberg empezó a esparcir el Evangelio puro. Muchos estudiantes acudieron a oír a aquel hombre tan intrépido y a estudiar bajo su dirección.

Lutero escribi√≥ gran n√ļmero de himnos cristianos, la joya m√°s preciosa de sus himnos es "Castillo Fuerte", la obra maestra de los himnos de la Reforma. Fue Lutero el que le dio gran importancia al canto en el culto y de este modo hizo que la congregaci√≥n participara m√°s directamente en los cultos.

En 1525 Lutero se cas√≥ con Catalina de Bora. Esto fue ocho a√Īos despu√©s de haber empezado su obra de Reforma y cinco despu√©s de haber sido excomulgado de la iglesia Cat√≥lica Romana.

En 1529 public√≥ Lutero su Catecismo Menor, para la instrucci√≥n de la ni√Īez y de la gente del pueblo. Cuando se entreg√≥ la Confesi√≥n de Augsburgo a la Dieta en 1530, √©l estaba en el castillo de Coburgo cerca de Augsburgo. Los a√Īos restantes de su vida los pas√≥ predicando, ense√Īando y escribiendo, y de este modo devolvi√≥ a la iglesia las doctrinas de la Biblia, que durante siglos hab√≠an sido escondidas bajo c√°nones, decretos, tradiciones y mandamientos humanos. Encomendando su alma en las manos del Padre celestial, Lutero muri√≥ en Eisleben en 18 de febrero de 1546 y fue sepultado junto al p√ļlpito de la iglesia del Castillo en Wittenberg.

Lutero es el gran Reformador que Dios us√≥ como instrumento para volver a sacar a la luz las verdades importantes de que la Biblia es la Palabra de Dios y la √ļnica fuente de la doctrina cristiana, y de que la salvaci√≥n es √ļnicamente por la gracia, por medio de la fe en Cristo.

Que estas verdades salvadoras todavía se nos impartan, lo debemos a la bendición de Dios en concedernos la Reforma. No hay otro predicador del Evangelio como Lutero desde los días de San Pablo más digno de ser recordado con las palabras: "Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la Palabra de Dios; la fe de los cuales imitad". Hebreos 13:7.

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