Noviembre 23, 2017
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Roma Versus La Biblia

 
 

Una de las controversias más acaloradas entre el Catolicismo y el sector evangélico Protestante es, sin duda, lo que tiene que ver con la persona de María, la madre del Señor Jesús. La diferencia radical estriba en que el sector Protestante fundamenta su posición acerca de la doctrina mariana en el testimonio de la Biblia, sólo la Biblia, mientras que el Catolicismo fundamenta su doctrina no en lo que la Biblia enseña, sino en lo que afirma la tradición que para el Catolicismo tiene el mismo valor que la Biblia. La controversia seguirá por cuanto no hay esperanza alguna en que uno de los dos sectores ceda su posición. Sin embargo, si nos atenemos al testimonio bíblico acerca de la persona de la madre del Señor Jesucristo, nos daremos cuenta que no hay cabida en la doctrina ortodoxa para las enseñanzas de la Iglesia Católica Romana en cuanto a María. Las siguientes comparaciones entre lo que enseña la Biblia y lo que afirma el Catolicismo, nos dará una perspectiva acerca da la gran controversia. Sin embargo, estamos seguros que aquellas personas que pongan su confianza sólo en lo que enseña la Biblia, nunca aceptarán enseñanzas espurias acerca de la madre del Señor, la bienamada sierva de Dios, María.

Si queremos honrar a María de una manera adecuada, debemos escuchar lo que nos enseña la Palabra de Dios, pues solamente la Biblia nos puede mostrar quién es realmente María.

Si honramos a María siguiendo tradiciones de los hombres, nuestra devoción será una grave ofensa a la madre del Señor, y una abominación ante los ojos del Dios Altísimo.

  • La Biblia dice:

    Sólo Cristo es la causa de vida y justicia para el hombre.

    "Así que, por la transgresión de Adán vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de Cristo vino a todos los hombres la justicia de la vida".

    "Por la desobediencia de Adán los muchos fueron constituidos pecadores. Así también por la obediencia de Cristo, los muchos serán constituidos justos" (Romanos 5:18-19).

  • Roma dice:

    María es causa de salvación y de vida para el género humano.

    Porque María obedeciendo fue causa de la salvación propia y del género humano entero.

    El nudo de la desobediencia de Eva fue desatado por la obediencia de María.

    "La muerte vino por Eva, por María la vida".
    (Concilio Vaticano II: Lumen Gentium 56).

  • La Biblia dice:

    Todos los hombres pecaron. El único que no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca, fue Cristo.

    "No hay justo ni aun uno. Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios. Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús" (Romanos 3:10, 23-24).

    "Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros" (1ª. Juan 1:8).

  • Roma dice:

    María fue inmaculada, nunca cometió pecado.

    "La Virgen Inmaculada, preservada inmune de toda mancha de culpa original, terminado el curso de la vida terrenal, en alma y cuerpo fue asunta a la gloria celestial y enaltecida por el Señor como Reina del universo" (Lumen Gentium 59).

    "La Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de pecado original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente" (Pío IX, 8 de Diciembre de 1854: Bulla "Ineffabilis Deus" (DS. 2803).

  • La Biblia dice:

    Jesús sólo nos mostró al Padre. En ninguna parte de la Biblia nos habla de una Madre.

    "Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos" (Mateo 5:45).

    "Tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público" (Mateo 6:4).

    "Vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad" (Mateo 6:8).

    "Sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros". (Mateo 10:20).

    "Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños" (Mateo 18:14).

    "No llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno es vuestro PADRE, el que está en los cielos" (Mateo 23:9).

    "Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios" (Juan 20:17).

  • Roma dice:

    María Madre de la Iglesia, aunque no esté en la Biblia.

    "Nos proclamamos a María Santísima 'Madre de la Iglesia', es decir, Madre de todo el pueblo de Dios, tanto de los fieles como de los pastores que la llaman Madre amorosa, y queremos que desde ahora en adelante sea honrada e invocada por todo el pueblo cristiano con este grandísimo título. Este título, en verdad pertenece a la esencia genuina de la devoción a María, encontrando su justificación en la dignidad misma de la Madre del Verbo encarnado" (El papa Pablo VI, 21 de Noviembre de 1964 en la sesión de clausura de la tercera etapa del Concilio Vaticano II, [25,26]).

  • La Biblia dice:

    La llave de la exacta comprensión del misterio de Cristo es el Espíritu Santo.

    "Nadie conoce al Hijo, sino el Padre" (Mateo 11:27).

    "El Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, El os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que Yo os he dicho".

    "Cuando venga el Espíritu de verdad, El os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que han de venir" (Juan 14:26; 16:13).

    "Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios" (Romanos 8:14). "Nosotros hemos recibido el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido" (1ª. Corintios 2:12).

  • Roma dice:

    María es la llave de la exacta comprensión del misterio de Cristo.

    "El conocimiento de la verdadera doctrina católica sobre María será la llave de la exacta compresión del misterio de Cristo y de la Iglesia".

    "La realidad de la Iglesia, su esencia íntima, la principal fuente de su eficacia santificadora, ha de buscarse en su mística unión con Cristo; unión que no podemos pensarla separada de aquella que es la Madre del Verbo encarnado y que Cristo mismo quiso tan íntimamente unida a sí para nuestra salvación" (Pablo VI, 21 de Noviembre de 1964, sesión de clausura de la tercera etapa del Concilio Vaticano II, 23).

  • La Biblia dice:

    Sólo hay un único y perfecto Salvador y Mediador, Jesucristo.

    "Porque hay un solo Dios, y un solo MEDIADOR entre Dios y los hombres, JESUCRISTO hombre" (1ª. Timoteo 2:5).

    "En ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos" (Hechos 4:12).

    "Jesús es hecho Fiador de un mejor pacto....puede salvar perpetuamente a los que por El se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos". "Si alguno hubiere pecado, Abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo" (1ª. Juan 2:1).

    Dice Jesús: "Yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador para que esté con vosotros para siempre: El Espíritu de Verdad" (Juan 14:16).

  • Roma dice:

    La Virgen María tiene oficio salvador, y es mediadora y auxiliadora.

    "Pues una vez recibida en los cielos, no dejó su oficio salvador, sino que continúa alcanzándonos por su múltiple intercesión, los dones de la eterna salvación. Por eso la Bienaventurada Virgen en la Iglesia es invocada con los títulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora".

    "La Iglesia no duda en atribuir a María un tal oficio subordinado, lo experimenta continuamente y lo recomienda al corazón de los fieles para que, apoyados en esta protección maternal, se unan más íntimamente al Mediador y Salvador" (Lumen Gentium, 62).

  • La Biblia dice:

    Condena todo culto a las criaturas y a toda imagen.

    "Cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador" (Romanos 1:25).

    "No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que está arriba en los cielos, ni abajo en la tierra, ni en las aguas de debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas ni las honrarás" (Éxodo 20:4-5).

    "Guardad, pues, mucho vuestras almas; pues ninguna figura visteis el día que Yavé habló con vosotros de en medio del fuego; para que no os corrompáis y hagáis para vosotros escultura, imagen de figura alguna, efigie de varón o hembra" (Deuteronomio 4:15-16).

    "Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y verdad es necesario que adoren" (Juan 4:24).

    "Te mando delante de Dios... que guardes el mandamiento sin mácula ni reprensión, hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo, la cual a su tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores, el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén" (1ª. Timoteo 6:13-16).

  • Roma dice:

    Recomienda el culto a la Virgen María y a las imágenes.

    "El sacrosanto Sínodo enseña en particular y exhorta al mismo tiempo a todos los hijos de la Iglesia a que cultiven generosamente el culto, sobre todo litúrgico, hacia la bienaventurada Virgen...y que observen religiosamente aquellas cosas que en los tiempos pasados fueron decretadas acerca del culto de las imágenes de Cristo, de la Bienaventurada Virgen y de los santos" (Concilio Vaticano II, Lumen Gentium, 67).

    "Auguramos que con la promulgación de la constitución sobre la Iglesia, sellada por la proclamación de María Madre de la Iglesia, es decir, de todos los fieles y pastores, el pueblo cristiano se dirigirá con mayor confianza y ardor a la Virgen Santísima y le tributará el culto y honor que a ella le compete" (Pablo VI, 21 de Noviembre de 1964, en la sesión de clausura de la tercera etapa del Concilio Vaticano II [30].

    "Este culto...encuentra su expresión en las fiestas litúrgicas dedicadas a la Madre de Dios y en la oración mariana, como el Santo Rosario, síntesis de todo el Evangelio" (Catecismo de la Iglesia Católica, 971).

    Respondiendo Jesús, le dijo: "Vete de Mí Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y a El SOLO servirás" (Lucas 4:8).

Conclusiones de la Biblia:

  • Cristo Jesús es el único y perfecto Salvador para todo hombre o mujer que cree en Él. Y les dice a todos los que creen en Jesús: "Ya habéis sido lavados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios" (1ª. Corintios 6:11).
  • Todo hombre es pecador, sin excepción alguna. Todos muertos en delitos y pecados, porque los deseos de la naturaleza humana no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden (Romanos 8:7). El único que me libra de este cuerpo de muerte es Cristo, porque "El apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en El" (1ª. Juan 3:5).
  • El Hijo de Dios, Jesucristo, nos ha mostrado a su Dios y Padre: "El unigénito Hijo que está en el seno del Padre, Él le ha dado a conocer", como nuestro Dios y nuestro Padre. Y todo el que recibe a Cristo, que cree en Su nombre, le dio potestad de ser hijo de Dios" (Juan 1:12,18). Estos son engendrados de Dios no de fantasías religiosas, que nos dicen que María es Madre de todo el pueblo de Dios.
  • El Espíritu Santo es nuestro Consolador, nuestro Auxiliador, nuestro Abogado, que nos hace comprender el verdadero significado de la salvación que es en Cristo; y a la vez nos convence de que esa salvación, la justicia y la santidad de Cristo nos son aplicadas a nosotros por voluntad del Padre, de tal manera que nos ve santos y justos como Su Santo Hijo, y no se acuerda más de nuestros pecados y transgresiones (2ª. Corintios 5:21; Hebreos 10:17).
  • La Biblia nos presenta un único y perfecto Salvador y Mediador, Jesucristo; un único Paráclito, Consolador, Auxiliador que nos guía a toda la Verdad, el Espíritu Santo.

Cuando Roma atribuye a María un oficio salvador, mediador y auxiliador está apartando a los hombres del único y perfecto Salvador, y del Espíritu de Verdad, para conducirlos a una pura quimera religiosa que deshonra a la bienaventurada Madre del Señor, que nada tiene que ver con estos atributos que los Papas le impusieron caprichosamente, sin tener en cuenta que Ella rogaba a Dios: "Hágase conmigo conforme a Tu Palabra" (Lucas 1:38). Sin embargo el magisterio de la Iglesia Romana no ha respetado nunca este sabio deseo de la sierva del Señor, María; y no ha hablado de ella conforme a la Palabra de Dios.

¿De dónde saca Roma todas estas fantasías sobre María? Ciertamente, no de la Biblia, sino de sus propios razonamientos fundamentados en lo que sus propios teólogos llaman deducciones lógicas, apoyados en las devociones de los fieles y en sus propias tradiciones.

Poco vale que la Palabra de Dios condene con contundencia tales deducciones, con las que sitúan a María en un rango de salvación paralelo al del único y perfecto Salvador, Jesucristo. Los teólogos con su astucia teológica atemperan las conciencias con sus propios razonamientos humanos, pero los simples fieles son conducidos a una ciega idolatría.

¿En qué se basa Roma para decir que la doctrina católica sobre María será la llave de la exacta comprensión del misterio de Cristo?

No en la Biblia, sino en su filosofía. Y además con ese principio excluye de la comprensión del misterio de Cristo a todos los otros creyentes en Cristo, que únicamente se apoyan en la Palabra de Dios, y no en la de los hombres.

Tomado de la Revista "En La Calle Recta". No. 134: Págs. 1-4.

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